¿Cómo entender lo que piensan los Catalanes? Desobediencia contra inmovilismo

¿Qué está pasando en Catalunya? ¿Por qué algunos catalanes quieren independencia? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Intentamos responder todas estas preguntas sobre el referéndum que se celebrará en Catalunya el domingo 1 de Octubre de 2017.

¿Por qué una parte de la sociedad catalana desea la independencia?

No hay una sola razón ni tampoco es una cosa nueva. En los últimos 7 años el sentimiento independentista en Catalunya ha crecido y mucho.

Pero ya hace años, incluso siglos, que en algunos sectores de la población existe la idea de que por cuestiones históricas, culturales y lingüísticas, Catalunya tiene derecho a ser una nación soberana.

Para entenderlo, mejor emprendemos un viaje al pasado.

En la Edad Media, se conoce como Catalunya a los dominios del Condado de Barcelona. A principios del siglo XII el Conde de Barcelona se casa con la Reina de Aragón y de aquella alianza nace la Corona de Aragón, que tres siglos más tarde se junta con la Corona de Castilla y acaba conformando el mapa “más o menos” igual que el de la España que conocemos hoy en día.

Mientras tanto en Catalunya, el latín ya había evolucionado a una nueva lengua, el catalán, y también habían nacido las instituciones catalanas: las Cortes, la Generalitat y el Consejo de Ciento.

Son tiempos convulsos en los que España se encuentra inmersa en guerras, problemas dinásticos y familias de reyes que se suceden las unas a las otras: los Trastamara, los Austrias y los Borbones.

Precisamente Felipe V se convierte en rey después de una Guerra de Sucesión entre él y Carlos III, aspirante al trono que, casualmente, es respaldado por Catalunya.

A Felipe V no le gusta la oposición de los catalanes y cuando los vence, el 11 de septiembre de 1714, ordena abolir las instituciones de autogobierno de Catalunya y el castellano pasa a ser la única lengua oficial.

A pesar de las prohibiciones, la lengua catalana no desaparece de la calle y con el paso de los años se potencia su uso. Eso aviva un marcado sentimiento de conciencia nacional que desemboca en el Catalanismo político.

Ya en el siglo XX, Catalunya vive las mayores libertades, con la proclamación de la Segunda República en España. Y la peor de las represiones, con la dictadura de Franco, que persigue y asesina por pensar distinto al régimen.

Debido a su idiosincrasia, Catalunya es duramente castigada: el catalán es prohibido, las instituciones abolidas y los políticos e intelectuales encarcelados, fusilados o exiliados. Hasta que Franco murió, y con él la dictadura.

Llega entonces la transición a la democracia, y con ella la Consitución, que divide el país en 17 comunidades autónomas. Así, Catalunya consigue cierta autonomía política pero no la soberanía plena, que ya es un anhelo entre algunos sectores de la sociedad catalana.

La Constitución, todavía vigente hoy en día, también recoge que es tarea del Estado recaudar y redistribuir los impuestos para garantizar un equilibrio entre las distintas partes del país.

Pero dividir un pastel y que todo el mundo quede contento no es sencillo. Y con el paso del tiempo Catalunya empieza a reivindicar que esta financiación le perjudica. Asegura que aporta más dinero del que recibe.

Para solucionarlo, el Parlamento catalán aprueba una reforma del Estatuto de Autonomía que propone un nuevo modelo de financiación. El Estatuto es parecido a la Constitución pero a escala autonómica y todas las comunidades tienen uno. El último Estatuto catalán había sido aprobado en 1979.

Tras un intenso, tira y afloja político, en 2010 el Tribunal Constitucional recorta el texto y lo deja prácticamente idéntico al Estatuto anterior. Una decisión que no gusta en absoluto a los catalanes. Y por eso más de un millón de personas salen a la calle para protestar.

Un punto de inflexión

Son años de crisis económica, y se recortan los servicios públicos, el paro y los impuestos suben y crecen las desigualdades, y además, tanto en España como en Catalunya empiezan a destaparse numerosos casos de corrupción.

Esta situación, sumada a alguna salida de tono en contra de Catalunya provoca que entre los catalanes gane fuerza de que la idea de independencia es la mejor opción para hacer borrón y cuenta nueva y construir un nuevo país más transparente y justo.

Y aunque no muchas voces recriminan que es una excusa de algunos partidos para tapar los problemas de Catalunya, el independentismo pasa de ser percibido como la idea romántica de una minoría a convertirse en una opción política real.

Antes, el Gobierno catalán intenta negociar la gestión de sus impuestos con el Gobierno central, pero se encuentra con una puerta cerrada. Ahora sí, de 2012 a 2014 el independentismo llega a máximos históricos.

El llamado Derecho a Decidir toma fuerza en Catalunya: empieza lo que hoy se conoce como “El Procés” que, pese a las advertencias del Gobierno central, parece no tener freno.

En septiembre de 2014, Artur Mas firma el decreto de convocatoria que tiene que hacer posible que el 9 de noviembre de 2014 todos los catalanes y catalanas puedan pronunciarse sobre el futuro político que quieren sobre Catalunya.

Al igual que la consulta, esta tiene como objetivo conocer la opinión de los ciudadanos catalanes sobre si Catalunya, actualmente comunidad autónoma, debería ser un Estado y si ese Estado debería ser independiente.

Finalmente se celebra una consulta no vinculante del 9N en la que vota el 37,02% del censo (2.305.290 de personas). El “Sí” a la independencia gana con un 80,76% y el resultado motiva elecciones anticipadas en Catalunya.

Aunque la opción independentista no consigue llegar a la mitad de votos, sí consigue la mayoría absoluta.

Se acusa al Procés de haber dividido a la sociedad catalana

Pero si se hace caso a las encuestas, un porcentaje elevado de los catalanes, estén o no a favor de la independencia, quieren votar en un referéndum vinculante y con garantías.

A pesar de todo, la respuesta del Gobierno central siempre ha sido negativa y ha cerrado las puertas a cualquier negociación sobre un referéndum pactado entre Catalunya y España.

¿Cuál es el argumento?

La Constitución lo prohíbe y que por tanto, un referéndum de autodeterminación es sencillamente, ilegal.

Artículo 2 de la Constitución Española de 1978:

La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, la patria común e indivisible de todos los españoles.

Y si el principal escollo es la Constitución, ¿por qué no se opta por reformarla e incluir el derecho a autodeterminación? Tendría su lógica, ya que la Constitución fue aprobada tan solo 3 años después de la muerte de Franco y el trauma de la dictadura todavía reciente.

Han pasado 40 años y naturalmente la sociedad a evolucionado. Pero una reforma constitucional de este tipo se tendría que votar en referéndum y esto, hoy por hoy, parece que no está a la orden del día.

Constitución irreformable, negociaciones aparcadas y el diálogo completamente roto

La situación se encuentra en un bloqueo total. Han detenido a varios miembros del equipo de Oriol Junqueras y otros altos cargos del Govern, se han realizado registro por parte de la Guardia Civil en la sede de la Conselleria de Economía de la Generalitat, en la Conselleria de Exteriores, el Departamento de Asuntos Sociales, la Conselleria de Governación y en el Departamento de Presidencia. Y se han requisado papeletas y sobres para votar.

El Gobierno catalán quiere seguir, por la vía que sea, su camino a la independencia. El Gobierno español quiere, por la vía que sea, impedirlo.

Desobediencia contra inmovilismo. ¿Parlem?

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