¿Cuáles son los mejores productos de cuidado capilar?

El cuidado del cabello es una de las principales preocupaciones en la higiene corporal, especialmente en las mujeres. Los champús, suavizantes, mascarillas o fijadores para el pelo son, para la mayoría, productos indispensables en el baño. Por ello, las marcas dedicadas a estos productos ponen su empeño en crear fórmulas para tener un cabello liso, sedoso, resplandeciente, sin nudos o voluminoso.

Sin embargo, es importante seguir algunas recomendaciones generales para poder utilizarlos con eficacia y, sobre todo, para poder realizar una compra inteligente, sabiendo qué componentes son adecuados y cuáles van mejor con cada tipo de cuero cabelludo.

Champús

Si nos referimos a la higiene, podríamos concluir que todos los champús lavan de forma adecuada el cabello. Sin embargo, encontraremos diferencias si hablamos de otro tipo de efectos, como el volumen o el brillo, donde es necesario detenerse en profundidad.

En primer lugar, hay que saber de qué están compuestos los champús. En su mayoría, en torno al 70% y 85%, de agua. El resto de su composición está formado por sustancias detergentes de efecto desengrasante, tensioactivos (según el tipo, tienen diferente efecto, como producir espuma a su contacto con el agua), otros principios activos para devolver al pelo su suavidad, perfume y conservantes (e incluso colorantes, según el champú).

Hoy en día es una práctica habitual la inclusión de vitaminas en los champús. Para saber si su proporción es significativa en el producto, hay que mirar en la lista de ingredientes. Si éstas aparecen entre los primeros nombres del listado, supondrá que hay una generosa cantidad de vitaminas en su fórmula; mientras que, si aparecen al final, significa que su presencia es pequeña.

Respecto a los champús de caballo, tan de moda en los últimos meses, hay que decir que no tienen ninguna propiedad especial respecto a los champús normales. Es uno de tantos productos milagro que han aparecido y que prometen resultados extraordinarios, pero lo cierto es que no está demostrado que haga más que limpiar y acondicionar el cabello.

Suavizantes

Ventajas de utilizar suavizante para el pelo

Para cabellos largos, el suavizante es un producto casi imprescindible tras la utilización del champú. Sus efectos son obvios para todo el que lo haya utilizado alguna vez. Se trata de un estabilizador para el pelo, que hace que se peine fácilmente y que sea mucho más suave. Su uso está especialmente recomendado en caso de pelo lacio, muy seco y electrificado o largo y con tendencia a la formación de nudos.

Respecto a la utilización de champús con suavizante incorporado, es una práctica algo pasada de moda y, a decir verdad, lo mejor es que se apliquen ambos productos por separado. Así, no será necesario utilizar suavizante cada vez que uno se lave el pelo, al igual que se podrá dejar el suavizante en la cabeza más tiempo (lo aconsejable son dos o tres minutos) del que es necesario con el champú.

Lacas

La laca es uno de los productos de peinado más habituales junto con los fijadores y las espumas. Su difícil objetivo es que el cabello se mantenga suave, que no esté pegajoso, que mantenga el peinado inamovible… No obstante, hay que saber utilizarla bien. Por ejemplo, hay que vaporizarla a unos 30 centímetros del cabello realizando movimientos circulares alrededor del mismo.

La laca se obtiene de resinas artificiales, diluidas en solventes y a la que se le añade perfume. No hay que olvidar que contienen alcohol, con lo cual, para cueros cabelludos sensibles, se recomienda vaporizar la laca únicamente en las puntas. Igualmente, en el caso de mechones muy rebeldes, no hay problema si se vaporiza un poco de laca en la mano y se pasa sobre ellos.

Riesgos al usar gomina y cera para el peloFijadores y espumas

En su composición, los fijadores como la cera o la gomina y las espumas no difieren mucho de las lacas. Se trata de soluciones hidroalcohólicas que contienen alguna resina, con la diferencia de que además contienen conservantes. Sin embargo, su aplicación y forma es diferente, pues se aplica directamente con la mano sobre la zona que queramos peinar.

En muchas ocasiones se señala a este tipo de productos como uno de los elementos culpables de la caída del cabello. Pero, ¿es eso cierto? El problema de los fijadores y las espumas es que su uso continuado y abundante hace que el pelo se cubra por completo, de forma que se dificulta la oxigenación del cabello y, por lo tanto, facilita su debilitamiento y caída.

Por ello, lo más recomendable es procurar aplicarlo en pequeñas cantidades y sólo donde sea necesario, lavándose el pelo cuando sea posible después de su aplicación. Hay que procurar, por ejemplo, no dejar el producto en el cabello durante las horas de sueño, ya que es un daño innecesario y fácilmente evitable.