¿Cómo elegir un producto de belleza?

Desde que nos levantamos cada mañana, estamos expuestos, aproximadamente, a una media de cinco o seis productos de higiene y belleza: jabón de manos, gel, champú, pintalabios, crema, sombra de ojos, mascarilla, perfume… El objetivo principal, además de conseguir un aspecto saludable y agradable, es sentirnos bien con nosotras mismas. Y lo consiguen porque huelen bien, nos gusta su textura y embellecen nuestro cuerpo.

El campo de la cosmética está lleno de marcas y productos que nos ofrecen diferentes servicios y resultados, por eso, es importante conocer todos ellos, para saber cuál es el que más se ajusta a nuestras necesidades. En este sentido, es importante aprender a leer correctamente el etiquetado de los productos y, sobre todo, saber si sus componentes son beneficiosos para ti. ¡Te enseñamos a elegir los productos más adecuados para ti!

Si añadimos a un estilo de vida saludable, que incluya una alimentación equilibrada y algo de deporte, algunos conocimientos esenciales sobre los componentes adecuados para nosotros, probablemente consigamos optimizar la compra de todo tipo de productos, especialmente los cosméticos. Así, vamos a hacer un repaso a los diferentes productos de higiene y belleza presentes en el mercado, desde aquellos tan básicos como el champú y el gel de ducha hasta todo tipo de cremas y maquillaje.

Componentes de los productos de belleza naturalesProductos de belleza naturales

Hoy en día es muy habitual encontrar en las tiendas cosméticos naturales, es decir, aquellos que mencionan en su etiqueta que tienen componentes que provienen de la naturaleza. Se trata de un segmento del mercado por el que cada vez se interesan más los consumidores y, por tanto, los fabricantes.

Debes tener en cuenta que hablar de productos naturales no significa hablar de productos inocuos, de la misma forma que hablar de productos sintéticos no se equipara a que sean dañinos. Cada piel es distinta, por lo que hay personas que pueden sufrir reacciones alérgicas o dermatitis al contacto con esencias naturales como el aloe, la lavanda, el diente de león, la madera de cedro o la alcachofa.

Para distinguir la presencia de ingredientes naturales en un cosmético, es esencial fijarse en su etiqueta. En ella, estos productos suelen venir con su nombre botánico en latín, por lo que a veces es difícil distinguirlos. Por ejemplo, Citrus aurantium amara es naranja amarga y Aloe barbadensis, aloe vera.

En cualquier caso, no hay que olvidar que, por lo general, estos productos suelen ser menos agresivos para la piel que los ingredientes químicos. ¡Pero hay que asegurarse de que contengan una proporción adecuada!

Cómo leer las etiquetas de estos productos

Para decidirnos a comprar un cosmético, es de vital importancia saber leer su etiqueta. Debes tener en cuenta que los ingredientes del producto se colocan en el etiquetado comenzando por aquellos que tienen mayor porcentaje en la composición y finalizando por los que menos. De esta forma, el primer tercio de los ingredientes representarán más o menos el 90% del total. Así, será preferible que un producto que lleve aloe vera aparezca en los primeros puestos que en los últimos.

Cómo leer la etiqueta de los cosméticos

Todos los componentes pasan unos controles antes de ser autorizados. Éste es también el caso de derivados del petróleo, conservantes y otros componentes. No obstante, dichos derivados del petróleo como paraffinum liquidum o petrolatum, pueden contener impurezas que impidan a la piel respirar bien. Asimismo, conservantes como DMDM hydantoin, imidazolidinyl urea, diazolidnyl urea, methychloro isotiazolinone o methyl tiazolinone pueden causar dermatitis, irritaciones o alergias en algunas pieles muy sensibles. Aunque se trata de situaciones aisladas, es importante saber en caso de reacción alérgica si procede de alguno de estos componentes.

Por último, respecto al etiquetado, cuando veamos frases como “Testado dermatológicamente”, hay que fijarse si se especifica a qué tipo de pruebas se han sometido los productos, pues eso garantizará su veracidad. Asimismo, habrá que considerar positivamente aquellas cremas que se hayan enriquecido con vitaminas, pues aunque piel no absorbe las vitaminas de la misma forma que si se ingieren, siempre será un punto a favor.

Por otro lado, será mejor ver en el producto que se ha testado “in vivo” en vez de “in vitro”, porque eso supone que se han probado en personas, por lo que hay más garantía de su efectividad.

Conservación de los productos de belleza

Símbolo PAO de los productos

Al igual que la comida, la mayoría de los cosméticos tienen fecha de caducidad. Desde hace unos años se pone, en lugar de la fecha, el PAO, un símbolo con forma de envase abierto y con un número que indica la cantidad de meses que ese producto puede permanecer abierto desde que se abre por primera vez.

Esto supone que el producto no conlleva ningún perjuicio para la piel, aunque su efectividad puede verse reducida con el paso de los meses. En caso de que se observen cambios de color, de textura o de olor, lo más recomendable es dejar de usarlo a pesar de que no haya pasado el tiempo que se especifica en el envase.

Recuerda que es muy importante que lavarse bien las manos antes de usar el producto, para evitar contaminarlo con agentes externos como bacterias. Asimismo, si hay alguna infección en la piel, hay que evitar utilizar cosméticos que durante su aplicación puedan extender los gérmenes, de la misma forma que si se toca, por ejemplo, una crema después de estar en contacto con la piel infectada, el producto deja de ser bacteriológicamente puro.

Por eso los espráis y los tubos están menos expuestos a contaminarse, pues los envases con tapa grande, tienen, obviamente, mayor espacio para hacerlo. Y, por último, hay que seguir las recomendaciones básicas: tapar bien el producto, conservarlo en un espacio fresco y limpio, no dejarlo expuesto al sol…