Higiene íntima, ventajas e inconvenientes: compresas, tampones, salvaslips

Cada día existen más y más productos dedicados al cuidado de la higiene íntima. De esta forma, encontramos una amplia variedad de opciones para prevenir irritaciones, molestias o infecciones que puedan afectar a las mujeres. No obstante, si bien es cierto, que hay que seguir unas pautas para tener una adecuada higiene íntima, no hay que obsesionarse.

Uno de los principales consejos es lavarse dos veces al día con un jabón cuyo pH se encuentre en torno a 5, para no alterar las condiciones fisiológicas de esta zona tan delicada. Además, hay que evitar los jabones perfumados en las zonas íntimas, lo que no significa que no se pueda usar en el resto del cuerpo.

Respecto a la lencería, es recomendable utilizar ropa interior de fibras naturales, ya que favorecen la transpiración más que las sintéticas. Además, hay que evitar llevar ropa ajustada que puede provocar irritación, sudoración y humedad, un ambiente óptimo para el desarrollo de gérmenes. En definitiva, no hay que escatimar gastos en ropa interior.

También hay que tener especial cuidado durante el embarazo y durante el ciclo menstrual. Por ello, vamos a repasar las diferentes opciones de higiene íntima para saber qué tipo de protección es más recomendable según la ocasión.

Compresas

Durante la menstruación, hay dos tipos de productos que se pueden utilizar para absorber el flujo de sangre. Éstos pueden ser internos o externos. Si en el primer apartado podemos incluir los tampones, en el segundo se encuentran las compresas, que se colocan en la ropa interior por medio de una tira adhesiva.

El componente básico de las compresas, especialmente en las gruesas, es la celulosa. Hoy en día, las marcas se esfuerzan por elaborarlas con tecnología ultra, con la que se consigue un menor espesor. Éstas compresas contienen un núcleo absorbente que consigue retener el líquido con un efecto similar. Para neutralizar el olor, la mayoría de los fabricantes no perfuman las compresas, sino que incluyen en su composición minúsculas partículas microporosas que atrapan las moléculas de olor y reciben el nombre de zeolitas.

La celulosa suele estar mezclada con un polímero superabsorbente (SAP) que al mojarse adopta la forma de gel e impide que el líquido pase. Una compresa eficiente debe ser capaz de retener el flujo en su interior impidiendo su salida pero, a su vez, manteniendo la piel seca.

Las compresas, sin ser tal vez –todo depende de gustos- la opción más cómoda, sí es la más sencilla de utilizar. Además, si se opta por utilizar tampones, conviene usarlas como complemento, por ejemplo hacia el final del ciclo cuando el flujo es menos intenso o por la noche. Si se eligen compresas más o menos absorbentes o con menor o mayor tamaño, es una cuestión que dependerá única y exclusivamente del gusto de cada consumidora, así como de sus necesidades.

Tampones

Los tampones se componen de fibras prensadas de rayón (que se obtienen de la celulosa) o de algodón. Éstos, a diferencia de las compresas, no incluyen polímero superabsorbente (SAP) porque sus elevados niveles de absorción se han vinculado, en el caso de los tampones, a una enfermedad muy infrecuente y difícil de reconocer, el shock tóxico. Éste se produce debido a una intoxicación de la sangre que puede llegar a causar la muerte. Hoy en día, aunque no se utilice SAP en los tampones, los fabricantes dan información detallada sobre este problema.

No obstante, es conveniente hacer un adecuado uso de los tampones, alternándolo con compresas cuando sea posible y cambiándolos cada cuatro u ocho horas. En este sentido, es de valorar aquellos tampones que cuentan con aplicador, pues resulta más fácil su inserción. Éste puede ser de plástico o de cartón y, en el caso de que a usuaria se encuentre en la playa o en la piscina, resulta más cómodo el primero pues no se moja.

Un bulo que se extendió por internet hace unos años aseguraba que los tampones incluían en su composición amianto, una sustancia cancerígena que aumenta el sangrado para que las mujeres se vieran obligadas a comprar más tampones. Sin embargo, la FDA (Food and Drug Administration), una entidad estadounidense que regula y controla alimentos y fármacos, desmintió la noticia, alegando que no hay pruebas ni ningún estudio fiable que asegure tal cosa.

Salvaslips

El salvaslip o protegeslip es un producto muy cómodo para usarlo en los últimos días del periodo, cuando apenas hay flujo y el uso del tampón o la comprensa puede resultar excesivo. Sin embargo, es preferible alternar su uso con los demás productos.

Uno de los aspectos esenciales del salvaslip es su poder adherente. Debe ser capaz de pegarse en la braguita de forma que no se mueva pero, a su vez, sin dañar el tejido de la ropa interior. En este sentido, el salvaslip consigue respetar las prendas sin transferir adhesivo a las mismas.

Y es que el salvaslip puede dificultar en cierta medida la transpiración de la piel, si se utiliza de forma abusiva, lo que puede llegar a aumentar la humedad en el área genital, con el consiguiente riesgo de promover un ambiente idóneo para que proliferen las bacterias. No obstante, esto no suele ocurrir.

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