Los padres de Charlie Gard toman la decisión de dejarlo morir: “Mamá y papá te quieren mucho. Dulces sueños, bebé”

Los padres de Charlie Gard, que han peleado lo indecible y movilizado al mundo entero en una lucha sin cuartel para mantener a su hijo con vida, han tenido que tomar la decisión más dura a la que se enfrentarán jamás: Dejarle “que se vaya”. Y juntan su enorme dolor a la indignación que mantienen con los médicos: “Tuvimos la oportunidad pero no nos dejaron. Duerma bien nuestro hermoso niño”. Y Connie acabó en la sala dirigiéndose a su niño: “Mamá y papá te quieren mucho Charlie. Siempre lo hemos hecho y siempre lo haremos. Y sentimos que no hemos podido salvarte. Dulces sueños bebé. Duerma bien nuestro hermoso niño.

Probablemente la jornada de ayer se recordará en los Tribunales Superiores de Justicia británicos como uno de los más tristes y emocionantes de su historia. Chris Gard y Connie habían llegado a la conclusión más dolorosa imaginable: Después de todos estos meses de lucha sin descanso. Después de enfrentarse a todo lo que se les ponía por delante… deberían dejar morir a su hijo Charlie. El tiempo, como la esperanza, había llegado a su fin.
Los abogados de todas las partes coincidían con el juez Francis: “Ya no se puede hacer más”. Todo en un intenso ambiente de dolor. Era el punto final para el caso del bebé que fue capaz de mover al mundo y de tener a todos los ciudadanos de buen corazón pendientes de su salud. Pero Charlie Gard, que había nacido el 4 de agosto pasado sin saber que su vida sería corta, pasaría a la historia.

En ese ambiente, el juez preguntó: “¿Hay algo que los padres quieran añadir?”

 

 

 

 

 

 

 

Connie toma la palabra

En ese momento Connie Yates se levantó de su banco, seguida por su marido, y se dirigió a la tribuna de los testigos. Un oficial de la corte ya había puesto cuidadosamente una caja de pañuelos en el pasamanos.

Pálida, demacrada como resultado de meses sin dormir y agotada por la tensión de tanto tiempo pasado en el hospital sin saber cuál sería el final de su dolor, Connie se preparó para hablar. A su espalda, muy cerca, su marido Chris.

La madre coraje de Charlie comenzó mostrado su más sincera gratitud a tantas personas que le han mostrado su apoyo y su cariño durante todo este tiempo. Después criticó con dureza a los médicos y al hospital Great Ormond Street, a los que culpó de la muerte de su hijo. Y enseguida se lanzó a hablar, con el corazón en la mano, de un “guerrero absoluto. Un niño que ha tenido un mayor impacto y que ha tocado a más personas en este mundo en sus 11 meses de vida, que la mayoría de la gente en toda su vida “.

A ellos como padres, dijo, les queda el consuelo de que siempre “sabremos en nuestros corazones que hicimos lo mejor para Charlie. Y espero que esté orgulloso de nosotros por lo mucho que hemos peleado a su lado”.

La decisión más terrible y dura

Y bien orgulloso que puede estar este niño de unos padres que han luchado por su vida sin rendirse nunca mientras había un hilo de esperanza. Luchando contra gigantes como el hospital Great Ormond Street y los tribunales británicos. Chris y Connie han sido capaces de movilizar por su hijo al Vaticano, a la Casa Blanca y a Downing Street, además de miles, millones de personas que se reconocían a si mismos como ‘el ejército de Charlie’.

Connie comenzó diciendo que “ésta es una de las cosas más difíciles que tendremos que decir… y estamos a punto de hacer lo más difícil que jamás tengamos que hacer”, y al igual que ella se llenaban de lágrimas los ojos de todos los presentes.

Connie comenzó explicando: “Esto nunca ha sido una lucha basada en que ‘los padres saben mejor’. Nosotros hemos escuchado continuamente a expertos en medicina. No hemos mantenido con vida a nuestro hijo porque no pudiéramos soportar la idea de perderlo. Charlie tenía una posibilidad real de mejorar. Pero ahora, por desgracia, es demasiado tarde para él.”

Al final, ya sin poder vencer las lágrimas y con la voz entrecortada, luchando por aguantar el tipo como sólo alguien muy entrenado a la pelea es capaz de hacer, dijo: “Ahora vamos a pasar nuestros últimos y preciosos momentos con nuestro hijo Charlie, aunque por desgracia no llegaremos a celebrar su primer cumpleaños, que es en menos de dos semanas.”

“Mamá y papá te quieren mucho Charlie. Siempre lo hemos hecho y siempre lo haremos. Y sentimos que no hemos podido salvarte. Dulces sueños bebé. Duerma bien nuestro hermoso niño.”

Lágrimas en el Tribunal

En el tribunal corrían las lágrimas de dolor y emoción, por todas las mejillas. Incluso alguien asegura haber visto derramarse una lágrima en los ojos del juez Francis.

Fuera de la corte esperaba un grupo de simpatizantes y jóvenes madres para dar su aliento y a la vez protestar ante la justicia. Pero Connie se paró con ellos y silenció el ruido repitiendo a grandes rasgos su discurso ante el Tribunal.

Y condenando amargamente a los médicos del hospital Great Ormond Street, a los que acusaron de perder tanto tiempo con su bebé, que ahora se han visto obligados a tomar la desgarradora decisión de dejar morir a su hijo. Les acusan de haber dejado a Charlie sin esperanza: “Ahora no hay vuelta atrás. Pero Charlie tenía una posibilidad real de mejorar si se le hubiese aplicado antes el tratamiento”.

Y dijo que Great Ormond Street debería haber confiado en ellos con la decisión de llevar a Charlie a los Estados Unidos: “Sólo queríamos darle una oportunidad de vida”.

Para acabar diciendo que “Tuvimos la oportunidad pero no nos dejaron. Duerma bien nuestro hermoso niño”

¿Le dejarán morir en casa?

Ahora, el sistema de apoyo a la vida de Charlie será retirado, una vez que sus padres han renunciado a su cruzada de ocho meses para conseguir el tratamiento necesario. La pérdida de músculos de Charlie es extremadamente rara y devastadora. Y borra toda esperanza.

Connie también había acusado a los médicos ante el tribunal, asegurando que el cerebro de su hijo nunca estuvo tan dañado como el hospital afirmó.

Dijo también que el legado de su “dulce, magnífico e inocente niño” sería salvar a otros enfermos que tengan extrañas enfermedades. Y prometió ayudar a otros a combatir a los médicos para que “ningún padre tenga que pasar por lo que hemos pasado”.

El hospital, mientras, se ha limitado a elogiar la decisión “valiente” de los padres de terminar con la vida de su hijo.

El Vaticano dijo que el Papa Francisco oraba por la familia y “se siente especialmente cerca de ellos”.

El padre, Chris Gard, anunció que ahora deben “hacer lo más difícil que jamás tendremos que hacer, que es dejar que nuestro hermoso y pequeño Charlie se vaya“. Y quieren hacerlo en su casa. Quieren llevarlo a su hogar a tomar un baño y acostarse en su cuna, antes de despedirse.

Pero aún no está claro si Great Ormond Street bloqueará su último deseo.

Los pulmones de Charlie son demasiado débiles para funcionar sin la ayuda de un ventilador artificial, al que está conectado en la unidad de cuidados intensivos pediátricos del hospital de Londres.

Se necesitaría una unidad móvil de ventilación junto con un equipo de médicos. Sus padres se han ofrecido a pagarlo ellos, como si fuese un servicio privado. Pero primero tendrá que decidir el hospital, y si es preciso, incluso el juez. Y rápido, porque queda muy poco tiempo.