¿Y si los precios del súper fueran cambiando mientras hacemos la compra?

Tres de los principales supermercados británicos están trabajando ya la posibilidad de cambiar el precio de sus productos en un instante, incluso mientras estamos comprando. Sería el fin de los precios fijos y sería posible gracias al etiquetado automático. Precios que cambian en función de la demanda sin necesidad de volver a etiquetar los productos.

El experimento se podría decir que de alguna manera lo puso en marcha Marks & Spencer el año pasado. Para gestionar mejor el flujo de clientes a la hora del almuerzo, decidieron reducir el precio de sus sándwiches antes de las 11 de la mañana con el fin de animar a los clientes a comprar sus aperitivos con mayor antelación.

 

Ahora son Morrisons, Tesco y Sainsbury los que están trabajando en la posibilidad de que la oferta y la demanda de cada día pueda cambiar el precio de sus productos con un solo clic, o retirar o lanzar ofertas, según las respuestas de los clientes.

De momento, en esta primera época de pruebas los cambios de precios son esporádicos. Pero los proveedores de etiquetas electrónicas aseguran que el sistema está ‘condenado’ a extenderse y a terminar con la venta de productos de consumo a precio fijo antes de cinco años. Un hecho que también puede incentivar muy mucho la competencia entre puntos de venta y hasta desatar guerras de precios sobre productos concretos.

La aplicación de los precios dinámicos en los supermercados, según los analistas, “se inscribe en la lógica de la sociedad moderna. Internet ha abierto muchas puertas y este cambio no es algo ni extraño, ni sorprendente. Aerolíneas, ferrocarriles y sitios de reserva de vacaciones on line ya están practicando con los precios dinámicos y no todas las personas que se suben a un avión han pagado lo mismo por su billete.”

En Amazon se calcula que 2,5 millones de productos cambian de precio cada día. Y según la prensa británica, el sector energético pronto podría estar involucrado en este cambio, e incluso las gasolineras podrían cobrar precios más altos durante las horas punta, o en los días festivos que es cuando más gente llena su depósito.ç

La situación actual, en la mayoría de países, es que el precio de venta al por menor varía sobre una base mensual, y esa variación depende sobre todo de los precios cobrados por las tiendas de la competencia.

Con todo, los expertos no creen que la introducción de los precios dinámicos pueda ser un hecho a corto plazo, porque eso requiere, además de la implantación de las etiquetas electrónicas, la creación de algoritmos altamente sofisticados.

Otra cuestión a considerar serían las leyes de cada país, aunque en la mayoría de Europa no existe más limitación que la fijación de precios por debajo del coste.

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