Análisis económico sobre el cólera

Autor: Enzo Argüelles | 30 diciembre, 2017
Tiempo de lectura: 2 minutos

Persia Álvarez, experta bactereóloga (no la que fue superintendente de Pensiones), dijo que el cólera era una “enfermedad de libro”, porque se había ausentado del continente americano por alrededor de 100 años, hasta que a principios de la década de 1990 apareció en América del Sur.

Allí está, el cólera es una enfermedad que había sido superada pero que regresó por una razón fundamental: el deterioro del nivel de vida de las grandes mayorías.

El escenario donde el cólera puede ser protagonista se compone de asentamientos humanos desorganizados, una estructura sanitaria decadente y un alto índice de hacinamiento. Por eso Haití, la nación más pobre del mundo, es una tierra propicie para que la bacteria coseche muerte.

El presidente Leonel Fernández, en medio de su ejercicio de conceptualización, explicó que el cólera bien puede simbolizar los retos que a la nación le llega de fuera, como producto de la globalización.

Pero lo que el gobernante debió admitir es que el cólera se presenta como resultado del poco control que las autoridades ostentan de la frontera. Productos y seres humanos atraviesan el Artibonito como si de su casa se tratara, lo que trae más cosas malas que buenas.

Luego, este mal se propaga por la sanidad cuestionable de las aguas dulces, falta de elementos para la higiene básica, descuido en la recogida de basura, en adición al bajo nivel de educación que aporte conciencia para tomar medidas.

La exclusión social, que crea los cinturones de pobreza, es la pista por donde el cólera avanza a máxima velocidad.

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