Antónimos económicos: justicia y eficiencia

Autor: Enzo Argüelles | 30 diciembre, 2017
Tiempo de lectura: 2 minutos

Aunque existen numerosas concepciones y métodos de distribuir los recursos económicos, cualquier modo de producción tiene que entrar en una de estas dos clasificaciones: capitalista o socialista. La social democracia, las ideas de centro-izquierda o centro-derecha, entre otros inventos, no hacen más que tratar de “combinar lo mejor” de estas corrientes que no pudieran ser más contrarias.

En cualquier diccionario el término justicia no es más que: dar a cada quien lo que se merece. Del mismo lado, la eficiencia es definida como la mejor relación entre los medios productivos al alcance y el resultado del proceso productivo que se obtuvo con esos medios.

¿Son la justicia y la eficiencia antónimos literales? Imposible. No obstante, tanto teóricos de mercado como marxistas se han encargado de enemistar estos dos términos en el plano económico.

La economía estatal (marxismo) profesa que el resultado de la producción nacional debe ser distribuido equitativamente entre todos los cuidadanos, puesto que el trabajo de todos hace posible que los medios productivos funcionen. Es decir, que la plusvalía o el valor que genera el trabajo debe ser repartido entre los que trabajan y no puede ser acaparado por un puñado de empresarios que acumularon capital. Este razonamiento busca rescata el principio de JUSTICIA.

En contrasentido, la economía de mercado plantea que la búsqueda individual y egoísta de la ganancia obliga a todos los cuidadanos a dar lo mejor de sí mismos, por lo que el entorno “premia” a quienes comercializan las mejores mercancías y “castiga” a los menos aptos. De allí que el uso del dinero u otros medios de producción tengan intrínseco un interés, que cuando se cobra funciona como recompensa y cuando se paga sirve de castigo. Este modelo, antes que cualquier cosa, procura la EFICIENCIA.

La competencia sana y abierta (capitalismo) es el motor que ha impulsado a la humanidad a alcanzar un avance tecnológico que no se había visto en la historia. Por otro lado, el individualismo ha convertido a los hombres en eslabones de una cadena alimenticia, donde los más fuertes se comen a los pequeños sin remordimiento.

Los sindicatos, entre otros organismos que defienden los derechos de los trabajadores, encuentran sus bases ideológicas en los estudios económicos y sociales publicados por Karl Marx. Pero los ensayos socialistas han fracasado a raíz de la corrupción de las clases políticas que han implementado esto en sus naciones.

Conciliar los términos justicia y eficiencia en una gestión de economía orientada al desarrollo sostenible es la piedra angular de las soluciones que se buscan en contextos de crisis como este.

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