Así se explica «el desastre» Biden: Lo que dijo en Vietnam y lo que ha mandado hacer en Kabul

En pocas horas su prestigio cayó en picado. ¿Fue Kabul una decisión inesperada?. ¿Era previsible esta actuación de Biden en Afganistán? ¿Tiene algo que ver lo que ha hecho ahora con lo que decía antes del 30 de abril de 1975, cuando Saigón caía ante la entrada de las fuerzas comunistas del norte?
Autor: Paloma Gay | 23 agosto, 2021
Tiempo de lectura: 7 minutos

Algunos dicen que Biden «asumió por completo» los compromisos de Trump de salir del país. Que los ha hecho suyos y que eso ya es «una mancha indeleble en su presidencia».

Otros consideran que Biden pasará a la historia, justa o injustamente, como el presidente que estuvo al mando durante el humillante último acto del experimento estadounidense en Afganistán. Con una serie de errores de cálculo difíciles de igualar.

Como resume con expresiva dureza el New York Times, en la historia presidencial moderna de Estados Unidos han sido contadas las ocasiones en las que las palabras de un comandante en jefe le han perjudicado tan rápido como las que pronunció el presidente Joe Biden hace poco más de cinco semanas:

  • «No habrá ninguna circunstancia en la que se vaya a ver personas salir en helicóptero de la azotea de la Embajada de Estados Unidos en Afganistán». Y luego, para cavar todavía más su humillación, agregó: «Es muy poco probable que los talibanes invadan todo y controlen el país».

Muy poco después la desbandada para evacuar de Kabul a civiles estadounidenses y empleados de la embajada de Estados Unidos —la imagen misma que Biden y sus asesores acordaron que debían evitar durante reuniones recientes en el Despacho Oval— se transmitió en vivo por televisión.

No era desde el techo de la embajada estadounidense, sino de la plataforma de aterrizaje ubicada al lado del edificio. Pero era la misma vergüenza.

Y ahora que el gobierno afgano tan teóricamente bien asentado por las tropas occidentales ha colapsado con una velocidad impactante, parece una certeza que, como entonces, los talibanes volverán a tener el control total del país cuando se conmemore el 20 aniversario de los ataques del 11 de septiembre de 2001.

La historia de Biden y Vietnam

Dos semanas antes de la caída de Saigón en abril de 1975, Joe Biden, de 32 años, fue uno de los senadores convocados a la Casa Blanca para una sesión informativa ultrasecreta sobre la crisis en Vietnam.

Entonces Biden era un joven congresista de primer año, pero le dio al Presidente Gerald Ford un mensaje claro y muy contundente: la situación en Vietnam era desesperada, y Estados Unidos debería irse lo más rápido posible.

Casi medio siglo después, la actitud de Biden hacia la retirada de Estados Unidos de Afganistán ha sido sorprendentemente similar, incluso cuando se recuerdan acontecimientos concretos de la frenética evacuación de estadounidenses y de quienes los ayudaron en Vietnam del Sur.

Demasiados parecidos entre Saigón y Kabul

Por si no lo recuerdan, entonces también el Viet Cong sorprendió a los planificadores de guerra estadounidenses capturando ciudad tras ciudad con una velocidad inesperada. De manera similar a cómo fue tomada Kabul después de avances ultrarrápidos por parte de los combatientes insurgentes talibanes.

También resultan impactantes, si miramos a lo ocurrido hace 46 años, las imágenes del domingo en las que helicópteros americanos transportaban a funcionarios desde el antiguo complejo de la embajada de Estados Unidos al principal aeropuerto de la ciudad.

Recordaban, y mucho, la evacuación en pánico de los estadounidenses de Saigón y las largas colas de ciudadanos vietnamitas con la esperanza de encontrar una salida.

Incluso estamos repitiendo los temas que fueron clave en los últimos días antes de la caída de Saigón. Y hoy nos hacemos las mismas o muy parecidas preguntas sobre cuál será el destino de los ciudadanos, militares o locales que han apoyado al gobierno respaldado por Estados Unidos o a sus propias tropas.

Biden no ha cambiado su criterio en 46 años

Pero mientras todo esto ocurre y el pasado se refleja con fuerza en el presente, la posición de Biden se mantiene firme y notablemente consistente.

Entonces, como ahora, Biden no se inmutó ante los argumentos de los militares, quienes afirmaban que con más tiempo y dinero se podría lograr cambiar la situación del país… o al menos retrasar el resultado.

Entonces, como ahora, Biden cuestionó con fuerza la utilidad de continuar un conflicto que considera perdido.

Y entonces, como ahora, estaba dispuesto a aumentar la ayuda estadounidense pero con un solo objetivo: proporcionar la seguridad necesaria para una retirada.

No toda su carrera en Washington tuvo posturas tan firmes

Claro que no en todas las cuestiones bélicas nos encontramos con un Joe Biden tan firme e invariable en sus posiciones.

Por ejemplo, el hoy presidente no apoyó el primer conflicto de Estados Unidos con Irak, pero sí que apoyó el segundo, aunque un tiempo después diría que lamentaba esa votación.

También hubo ocasiones en las que públicamente pidió más tropas para Afganistán, pero luego se opuso a sumarlas.

Sus criterios sobre Afganistán

Hace una década Biden comparaba la retirada de Afganistán con el final de Vietnam y consideraba que dejar a los aliados sintiéndose traicionados podía ser un resultado razonable.

Según la biografía escrita por George Packer («Our Man») sobre Holbrooke, quien fuera enviado especial del presidente Barack Obama a Afganistán y Pakistán, desvela que:

  • Biden argumentó que Estados Unidos no tiene ninguna obligación con los afganos que confiaban en Estados Unidos. «No tenemos que preocuparnos por eso. Lo hicimos en Vietnam. Nixon y Kissinger se salieron con la suya”.

En la misma conversación, y siempre según el libre de Parker, Biden también rechazó el argumento de que Estados Unidos tenga una obligación moral con las mujeres en Afganistán:

  • «¡No voy a enviar a mi hijo allí para que arriesgue su vida en nombre de los derechos de las mujeres! No están ahí para eso, dijo Biden.»

Su postura con el sudeste asiático

No es la primera vez que Biden adopta esta postura. En una asamblea demócrata a principios de 1975, el «Wilmington Morning News» ponía en su boca las siguientes palabras como argumentos en contra de la ayuda a Camboya.

  • «Me estoy enfermando y cansando de tanto escuchar acerca de la moralidad y de nuestra obligación moral. Hay un punto en el que es imposible cumplir con las obligaciones morales que existen en todo el mundo».

Otra de las actuaciones / declaraciones de Biden que se están recordando estos días en la prensa americana hace referencia a una planeada misión de investigación del Congreso a Vietnam del Sur, en 1975, a la que Biden había aceptado acudir.

Los organizadores del viaje querían demostrar sobre el terreno que la ayuda adicional de Estados Unidos sería útil.

Pero antes de iniciar el viaje algunos expertos conservadores criticaron a Biden y aseguraron que estaba tan empecinado en terminar con la ayuda militar estadounidense, que no le importaría en absoluto lo que viese sobre el terreno.

Incluso aseguraron que el hoy presidente había dicho sobre el viaje:

  • «No puedo imaginar qué podría hacerme cambiar de opinión, a menos que fuera una prueba de las represalias comunistas contra los vietnamitas del sur después de un colapso militar». Pero rápidamente añadió: «Dudo que ni siquiera entonces lo haría».

El viaje fue cancelado después de que varios congresistas se retiraran.

La caída de Saigón

Según se recoge estos días en diferentes periódicos, tres semanas antes de la caída de Saigón, altos funcionarios de la administración de Ford suplicaron a Biden y otros senadores más que aprobasen una ayuda militar.

Aseguraban que existía «una oportunidad» de defender Saigón y el área del Delta del Mekong con más ayuda militar estadounidense.

Biden dijo a los periodistas después de la sesión informativa que: «estoy convencido de que no hay absolutamente ninguna posibilidad».

Dinero para un rescate… a cualquier precio

A lo que sí estaba dispuesto Biden es a gastar el dinero en un esfuerzo estrictamente adaptado para sacar a los estadounidenses. Y lo explicaba así, entonces:

«Es simplemente un rescate», dijo Biden, uniéndose a otros senadores que respaldaban la financiación de emergencia por temor a que algunos de los vietnamitas del sur se enojarían por ser abandonados por su aliado y tendrían que serlo. «Comprado» para permitir a los estadounidenses partir de forma segura, según los informes de noticias en ese momento.

Cuando Saigon cayó, Biden se mostró reflexivo y adoptó un tono de esperanza, manifestando al «Seattle Daily Times»:

  • «Ahora parece que finalmente hemos salido de Vietnam. Me parece que hemos aprendido una lección importante sobre la participación militar descuidada en el extranjero».

Pero esta vez su decisión ha sido «ley» y le ha acarreado una enorme caída en las encuestas. Porque no no todos los norteamericanos piensan que lo más importante es estar a salvo.

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