¿Tomar café forma parte de un estilo de vida saludable?

¿Tomar café forma parte de un estilo de vida saludable?
Autor: Cristian G | 17 junio, 2021
Tiempo de lectura: 5 minutos

Las últimas evaluaciones de los efectos sobre la salud del café y la cafeína, su principal ingrediente activo, son realmente tranquilizadoras.

Y su consumo se ha relacionado ahora con un riesgo reducido de todo tipo de dolencias, incluida la enfermedad de Parkinson, enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2, cálculos biliares, depresión, suicidio, cirrosis, cáncer de hígado, melanoma y cáncer de próstata.

De hecho, numerosos estudios realizados en todo el mundo aseguran que consumir aproximadamente medio litro de cafeína al día se está asociando con tasas de mortalidad reducidas.

En un estudio con más de 200.000 participantes que fueron seguidos durante hasta 30 años, aquellos que bebían de tres a cinco tazas de café al día, con o sin cafeína, tenían un 15 por ciento menos de probabilidades de morir prematuramente por todas las causas, que las personas que evitaban el café.

El hábito saludable del café

Quizás lo más impactante de este estudio es haber constatado una reducción del 50 por ciento en el riesgo de suicidio entre hombres y mujeres que eran bebedores moderados de café.

Los autores de este estudio atribuyen este hecho quizás al aumento de producción de sustancias químicas cerebrales que tienen efectos antidepresivos.

Como concluyó un informe publicado el verano pasado por un equipo de investigación de la Escuela de Salud Pública de Harvard, aunque la evidencia actual no es suficiente como para recomendar el café o la cafeína para prevenir enfermedades… sí que se podría afirmar que, para la mayoría de las personas, beber café con moderación «puede ser parte de un estilo de vida saludable».

¿Qué ha cambiado en la valoración del café?

No siempre estuvo tan bien considerado el café. Incluso muchas de las personas que estén leyendo este artículo se pueden quedar muy sorprendidas con estas afirmaciones. Porque no siempre fue así.

Durante décadas hemos escuchado que el café podría ser un peligro para la salud. Tanto que se le ha culpado de ser el causante, o el agravante, de afecciones como enfermedades cardíacas, derrames cerebrales, diabetes tipo 2, cáncer de páncreas, trastorno de ansiedad, reflujo gástrico, migraña, insomnio…

Incluso hace muy poco, concretamente en 1991, la Organización Mundial de la Salud incluyó al café como un posible carcinógeno. Y algunos de los estudios de entonces ahora quedan desacreditados porque era fumar, no beber café (los dos a menudo iban de la mano), el responsable del supuesto peligro.

El profesor de nutrición y epidemiología en la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, doctor Walter C. Willett, asegura que, si bien es cierto que el público ha tenido una visión distorsionada sobre los perjuicios o beneficios del café, «en general es muy seguro y tiene una serie de importantes beneficios potenciales».

Eso no quiere decir que el café sea algo perfecto y aconsejable en todo momento y situación.

Por ejemplo, no es recomendable durante la gestación, porque el embarazo altera la forma en que el cuerpo metaboliza la cafeína, y es mejor abstenerse de café, o pasarse al descafeinado, durante ese período.

¿Desvela? Es su efecto nocivo más famoso

El efecto nocivo más común asociado con el café con cafeína es la alteración del sueño. La cafeína se bloquea en el mismo receptor del cerebro que el neurotransmisor adenosina, un sedante natural, y es un hecho que puede desvelar.

El propio doctor Willett, coautor del informe de Harvard, asegura que “realmente me encanta el café, pero lo tomo sólo de vez en cuando porque, de lo contrario, no duermo muy bien.»

Y es cierto que algunos autores lo consideran «el enemigo del buen sueño» porque parece demostrado que interfiere con el sueño profundo.

Claro que no es necesario llegar al consumo cero para minimizar el impacto en el sueño. Y aunque algunos estudios aseguran que la sensibilidad de las personas a la cafeína aumenta con la edad, también ocurre en otros que cambia la rapidez con la que metabolizan la cafeína y pueden dormir profundamente después de tomar un café con cafeína tras la cena.

La cafeína es una de las más de mil sustancias químicas del café, y entre el resto hay de todo.

Pero entre las buenas podemos destacar los polifenoles y los antioxidantes.

– Los polifenoles pueden inhibir el crecimiento de células cancerosas y reducir el riesgo de diabetes tipo 2.

– Los antioxidantes, que tienen efectos antiinflamatorios, pueden contrarrestar tanto las enfermedades cardíacas como el cáncer.

Cómo se prepara es muy importante

Nada de esto significa que el café sea beneficioso independientemente de cómo se prepare.

Cuando se elabora sin un filtro de papel, como en la prensa francesa, el café hervido noruego, el espresso italiano o el café turco, se filtran sustancias químicas aceitosas llamadas diterpenos que pueden aumentar el colesterol LDL que daña las arterias.

Sin embargo, estos productos químicos están prácticamente ausentes tanto en el café filtrado como en el instantáneo.

Otra cosa son los añadidos que algunas personas o cafeterías le echan al café y que lo pueden convertir en una ‘bomba’ al menos en cuanto a calorías. Estamos hablando de cremas o jarabes dulces que lo llenan de azúcar y grasas.

Cold brew, una fórmula sana y sabrosa

El cold brew es una manera de hacer que contrarresta la acidez natural del café y el amargor que resulta cuando se vierte agua hirviendo sobre el café molido.

Además, con la llegada del verano se abre la temporada del café helado, y es probable que más personas recurran a este café preparado en frío, y no en caliente para luego enfriarlo.

¿Cómo se hace?

El proceso consiste en infusionar el café molido con agua a temperatura ambiente durante unas 15, 20, y hasta 24 horas. Es un proceso muy lento, pero las ventajas que ofrece hacen que merezca la pena la espera.

Con esta fórmula conseguimos un café ligero pero con cuerpo, lleno de matices y sabores intensos. Y además conserva todos los nutrientes.

Para hacerlo bien necesitamos un café molido bastante grueso, ya que la superficie de contacto es amplia y además el tiempo de infusión es muy largo, y un agua de calidad. Si la del grifo no es buena merece la pena usarla mineral natural.

Cogemos 100 gramos de café por cada litro de agua (se puede variar la cantidad al gusto de cada uno), lo mezclamos a temperatura ambiente, lo mentemos en la nevera a enfriar y después de unas 20 o 24 horas tendremos un café con todas sus propiedades y aroma, y con el que podremos preparar un exquisito granizado o café con hielo.

Antes, claro, hay que filtrar el líquido a través de un filtro de papel para eliminar los posos y los diterpenos dañinos y mantener el sabor y la cafeína, aunque esto también se puede hacer con café descafeinado.

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