Hoy es la gran noche de las Leónidas, la mejor lluvia de estrellas del año

Noviembre es el gran mes de las estrellas fugaces, aunque muy poca gente lo sepa. Y desde este mismo fin de semana, con la luna nueva, hasta el momento más alto alrededor del 17 de noviembre, todas las noches merecerá la pena mirar al cielo
Autor: Jose Gabriel | 17 noviembre, 2021
Tiempo de lectura: 11 minutos

La mayoría de la gente se cree que la lluvia de estrellas más impactante del año son Las Perseidas, alrededor del 10 de agosto. Pero se equivocan. Las Lágrimas de San Lorenzo tienen la ventaja de coincidir con unas noches casi siempre despejadas, y de ser las más apetecibles de ir a ver al campo, por la temperatura del verano, pero…

El mes de las estrellas fugaces por excelencia es noviembre. Y en este mes podrá ver la que históricamente está considerada como la lluvia de meteoritos más impresionante: Las Leónidas.

Y aunque esta lluvia de estrellas no alcanzará su punto máximo hasta el próximo 17 de noviembre, este fin de semana ya podremos

La lluvia de meteoros de las Leónidas es conocida por producir la tormenta de meteoritos más intensa del año. Y aunque todavía no cuenta con la fama que merece, acabará conquistando a todos los aficionados.

Porque números cantan. Y en su caso ha llegado a liberar más de 100.000 meteoros por hora, que es casi cien veces más que su competencia.

Claro que no será este año porque su momento mejor, el día 17, estaremos muy cerca de la luna llena y no nos dejará ver el gran espectáculo de las Leónidas en todo su esplendor.

Pero como este fin de semana hay luna nueva, podemos disfrutar de un aperitivo celeste espectacular.

El cometa que las origina completa una sola órbita una vez cada 33 años, pero libera escombros frescos cada vez que llega al sol. Y la lluvia de estrellas de las Leónidas se viene observando desde 1833.

 

Un maravilloso espectáculo celeste

Para la mayoría de nosotros es un maravilloso espectáculo celeste que convierte algunas noches en una fiesta de la naturaleza.

Pasamos largos ratos mirando al cielo esperando que lo surque una luz incandescente que en los mejores casos puede dejar a la vista hasta una estela similar al humo.

Y todo ese espectáculo se debe a que en algunos momentos del año, la Tierra atraviesa corrientes de escombros cósmicos que se convierten en lo que todos llamamos lluvia de estrellas. Y a esos diminutos meteoritos con los que tanto disfrutamos los llamamos, estrellas fugaces.

Los cometas helados

Cuando vemos una lluvia de meteoritos, lo que realmente estamos viendo son los restos de cometas helados que chocan contra la atmósfera de la Tierra.

Los cometas son como bolas de nieve sucias que a medida que viajan por el sistema solar van dejando un rastro polvoriento de rocas y hielo que permanece en el espacio mucho después de su partida.

Cuando en su movimiento de traslación la Tierra pasa a través de estas cascadas de desechos de cometas, los fragmentos de escombros, que pueden ser tan pequeños como granos de arena, perforan el cielo a tal velocidad que explotan, creando una exhibición de fuegos artificiales celestes.

Concretamente estas partículas entran en contacto con la atmósfera terrestre a más de 50 kilómetros por segundo de velocidad y alcanzando unas temperaturas superiores a los 7.000 grados centígrados, por lo que al rozar con la atmósfera explotan y se convierten en un maravilloso espectáculo.

Una cuestión bastante curiosa y que no suele ser muy sabida, es que cuando hablamos de esos meteoritos realmente nunca nos estamos cruzando con los que su “cometa padre” acaba de soltar.

Por ejemplo, en la lluvia de estrellas de las perseidas no vamos a ver estallar las rocas que el cometa Swift-Tuttle dejó en su paso más reciente, en 1992. Lo que estaremos viendo son las que expulsó en su paso de 1862, o incluso antes.

La razón es que los escombros de la órbita de un cometa necesitan tiempo para desplazarse a la posición en la que se cruce con la órbita de la Tierra, según explica el astrónomo de la Oficina de Medio Ambiente de Meteoroides de la NASA, Bill Cooke, a The New York Times.

Además, el nombre por el que se conoce a cada una de las lluvias de meteoritos que se repiten cada año, en fechas muy parecidas, se debe a la constelación en el cielo de la que parecen originarse.

Por ejemplo, la lluvia de meteoros Oriónidas se puede encontrar en el cielo cuando los observadores de estrellas tienen una buena vista de la constelación de Orión. Las Perseidas por la constelación de Perseo, y así con cada una.

La mejor manera de verlas

Las normas básicas son muy sencillas y las sabemos todos.

Necesitamos ir a un lugar en el que haya una vista amplia y sin obstáculos del cielo. Cuanto más amplia, mejor.

Además, necesitamos tener la menor contaminación lumínica para ver rápido los destellos en el cielo, en un ambiente de oscuridad a nuestro alrededor. Lo más lejos posible de las luces de la ciudad, del tráfico…

Si queremos saber cuándo es más fácil que veamos estrellas fugaces, es muy sencillo porque la mayoría de los medios nos anunciarán cuales son los momentos pico de cada lluvia de estrellas. Sabiendo que algunas alcanzan sus máximos durante solo unas pocas horas mientras que otras están varias noches.

Son los momentos en los que la órbita de la Tierra atraviesa la parte más gruesa de la corriente cósmica. Y aunque también se están produciendo esas mini explosiones durante el día, la luz, como es lógico, no nos deja verlas.

Los ojos son la mejor máquina, pero hay que darles un tiempo

En cuanto a la maquinaria que podemos usar para ver las estrellas fugaces, no hay nada como los ojos. Sin prismáticos, ni cosa alguna que lo único que hará es reducir nuestro campo de visión y limitar la posibilidad de ver muchas estrellas fugaces.

Pero no olvide que según explican algunos oftalmólogos, lo ideal no es ponerse a mirar hacia arriba a contemplar el espectáculo nada más llegar al campo.

Nuestros ojos necesitan aproximadamente media hora para acostumbrarse a la luz reducida y captar mucho mejor las estrellas. Así que un poquito de paciencia y tranquilidad.

También es bueno conocer la fase de la luna en la que estamos, porque con luna llena veremos muchos menos espectáculos que con luna nueva, debido a la luz del cielo.
Pero no olvide que si vive en la ciudad y no tiene posibilidad de ir al campo, puede encontrar transmisiones en directo de lluvias de estrellas en direcciones como la NASA o Slooh.

Si bien la Organización Internacional de Meteoros enumera una amplia variedad de lluvias de estrellas que se pueden ver, incluimos aquí el plan de 2021 con las lluvias que es más probable que sean visibles en el cielo este año.

Las fechas pico pueden cambiar durante el año, porque según se acercan tendremos datos más concretos elaborados por los astrónomos.

Así que vamos por orden empezando por las que están más próximas:

 

Las Leónidas / Noviembre </br>Las que tienen más estrellas fugaces

No son la lluvia de estrellas más conocida, pero lo acabarán siendo. Porque su esplendor al menos cada varios años, es incomparable.

¡Y estén atentos porque ya va tocando!

La última vez que dieron un espectáculo celeste incomparable fue en el año 2002, y se pudieron ver más de 1.000 estrellas fugaces por hora. Casi 17 por minuto. 1 cada 4 segundos.

Este año, para que vayan preparando la agenda porque las fechas previstas son entre el 6 y el 30 de noviembre, y las condiciones no pueden ser mejores. Porque el día 6 es sábado, y porque ha habido la luna nueva el 4 de noviembre, con lo que el cielo estará ideal.

La máxima potencia llegará alrededor del 16 al 17 de noviembre, pero esas son fechas muy cercanas a la luna llena, que siempre dificulta mucho por la cantidad de luz que proyecta.

Su cometa padre se llama Cometa-Templo / Tuttle y orbita alrededor del sol cada 33 años.

Las Gemínidas / Diciembre Proviene de rocas espaciales

Son, junto con las Cuadrántidas, una lluvia de estrellas peculiar porque no se originan en cometas, sino en rocas espaciales parecidas a asteroides.

Se cree que las Gemínidas fueron producidas por un objeto llamado 3.200 Phaethon y este año podremos verlas desde primeros de diciembre. Concretamente entre el 4 y el 20, con el pico máximo alrededor del 13 y 14.

No son de las más intensas, pero pueden mostrar entre 120 y 160 estrellas fugaces a la hora, que tampoco está nada mal.

Las Úrsidas / Diciembre La última del año, y flojita

Son la última lluvia de estrellas del año y quizás la más flojita. Este año está prevista entre el 17 y el 26 de diciembre, y su pico será en torno al solsticio de invierno y en el hemisferio norte.

Parecen irradiar desde Ursa Minor y provienen del cometa 8P / Tuttle, pero solo dejan entre 10 y 20 estrellas fugaces cada hora.

Las que ya han pasado

A estas alturas la mayoría de las lluvias de estrellas del año ya son historia. Pero si no las ha disfrutado, aún está a tiempo de vivir otras noches espectaculares de ‘estrellas’ atravesando el firmamento a gran velocidad.

Las Cuadrántidas / Enero Los fuegos celestes de Año Nuevo.

Activo del 28 de diciembre al 12 de enero. Picos alrededor del 2 al 3 de enero.

Las Cuadrántidas son consideradas por los aficionados y los astrónomos como el gran espectáculo de fuegos artificiales celestes de Año Nuevo.

Este año comenzaron el 28 de diciembre y estuvieron activas hasta el 12 de enero, con los días 2 y 3 como los de máximo esplendor.

En comparación con la mayoría de las otras lluvias de meteoritos, son inusuales porque se cree que se originaron en un asteroide. Y por esa misma razón tienden a ser más débiles y con menos cantidad de estrellas fugaces que las otras que enumeramos aquí.

Las Líricas / Abril Las más antiguas conocidas

Esta lluvia de estrellas suele estar activa durante el mes de abril. Este año, concretamente, duró del 14 al 30 del cuarto mes del año. Y sus picos en 2021, para que sirvan de pista, fueron alrededor de los días 21 a 22 de abril.

Hay registros de antiguos astrónomos chinos que detectaron esta lluvia de estrellas hace más de 2.700 años.

Los meteoros surcan el cielo a una velocidad de unos 172.000 kilómetros por hora, y explotan a una altura de unos 88,5 kilómetros, ya dentro de la atmósfera del planeta.

Esta lluvia proviene del cometa Thatcher, que viaja alrededor del sol aproximadamente cada 415 años. Su último viaje fue en 1861 y su próxima cita cerca del sol será en 2276.

Las Eta Acuáridas / Abril-Mayo Una de las más rápidas

Son las que tenemos activas en estos momentos. Comenzaron el 19 de abril y duran más o menos hasta el 28 de mayo. Los picos fueron alrededor del 4-5 de mayo.

Las Eta Acuáridas son una de las dos lluvias de meteoritos del cometa Halley. Y tienen una lluvia de estrellas hermanas, que son las Oriónidas y que alcanzarán su punto máximo en el mes de octubre.

Las Eta Acuáridas son una de las lluvias de estrellas más rápidas, con meteoros que atraviesan el cielo a unos 240.000 kilómetros por hora.

Su visualización se ve mejor desde el hemisferio sur, donde la gente puede disfrutar de entre 20 y 30 estrellas fugaces a la hora. Desde el hemisferio norte también se pueden disfrutar, pero lo habitual es que disfrutemos solo dr la mitad de ‘fogonazos’.

Las Acuáridas del Delta del Sur / Julio-Agosto Típica del hemisferio sur

No es una lluvia de estrellas muy conocida en el hemisferio norte porque no son lo espectaculares que se pueden ver desde el hemisferio sur.

Suelen durar de mediados de julio a mediados de agosto, y este 2021 tienen previsto comenzar el 12 de julio y mantenerse hasta el 23 de agosto.

El día más fuerte será alrededor del 28 al 29 de julio.

Los meteoros provienen del cometa 96P Machholz, que pasa junto al sol cada cinco años. Y su intensidad de estrellas fugaces suele dejar visibles entre 10 y 20 por hora. Sobre todo a partir de las 2 de la madrugada y antes del amanecer.

Las Perseidas / Julio-AgostoLa más típica de España

Son las reinas del hemisferio norte, y en España se conocen como lágrimas de San Lorenzo porque sus días de máximo esplendor suelen concentrarse alrededor del 10 de agosto, fiesta de San Lorenzo.

Este año comenzarán el 17 de julio y durarán hasta al 24 de agosto. Y su día pico será del 11 al 12 de agosto.

Las Perseidas iluminan el cielo nocturno cuando la Tierra se encuentra con pedazos de escombros cósmicos que dejó el cometa Swift-Tuttle.

Este cometa, que como todos es una bola de nieve sucia, tiene 17 millas de ancho y tarda unos 133 años en orbitar alrededor del sol. Su última ronda fue en 1992.

El espectáculo celeste de esta lluvia de estrellas es impresionante, y por lo general se pueden ver entre 160 y 200 meteoros a la hora, que son casi 4 por minuto en las noches de mayor intensidad.

Se disparan a través de la atmósfera a unos 214.000 kilómetros por hora y estallan a unos 100 kilómetros de altura.

Las Dracónidas / Octubre</br> Del cometa 21P/Giacobini-Zinner

Unas modestas, pero muchas veces imprevisibles Dracónidas abren el telón del mes de octubre.

Una lluvia de estrellas que se puede disfrutar en el hemisferio norte y que nos dará un fin de semana fantástico, más teniendo en cuenta que hay puente y se puede trasnochar un poco más.

Y por si eso fuera poco, con noches todavía templadas y la luna nueva dejando en el cielo todo el protagonismo para las estrellas fugaces. Lo que presenta un plan nocturno hasta el domingo más que apetecible.

La noche del viernes 8 está previsto que sea la de mayor actividad con 20 meteoros a la hora. Pero eso puede cambiar. Como ocurrió en el año 2021, que sin estar previsto se alcanzaron las ¡600 estrellas fugaces a la hora! en un espectáculo inolvidable.

Esta lluvia de estrellas también es conocida como las Giacobínidas ya que provienen del cometa 21P/Giacobini-Zinner, descubierto en el año 1900.

Las Oriónidas / Octubre-noviembre Del cometa Halley

Es otra de las lluvias de estrellas más típica del hemisferio norte. Este año comenzarán el 2 de octubre y durarán hasta el 7 de noviembre, con sus jornadas más potentes en torno al 19 y 20 de octubre.

Las Oriónidas son una repetición de la lluvia de meteoros Eta Aquáridas, que alcanza su punto máximo en el mes de mayo en el hemisferio sur.

Ambas provienen del material cósmico arrojado por el cometa Halley, que orbita cerca de la Tierra una vez cada 76 años.

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