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¿Cómo se diferencia un callo de un papiloma en la planta del pie?

Un papiloma plantar es una verruga, que no crece hacia fuera porque se aplasta al caminar. Las verrugas están causadas por el virus del papiloma humano, del que hay muchos subtipos.

Los papilomas o verrugas plantares son mucho más frecuentes en la infancia y la juventud que en los pacientes mayores.

Los callos o hiperqueratosis por roce o helomas son más frecuentes en pacientes de edad media o mayores o pacientes deportistas que traumatizan los pies de forma repetida (corredores, tenistas, etc).

Con la forma de caminar, con determinados calzados, con los microtraumatismos repetidos o con la edad, se altera la estática del pie, de forma que aparecen zonas que sufren más roce o mayor presión en las que la piel se “defiende”, haciéndose más gruesa.

La presencia de dolor no es un signo que permita diferenciar un papiloma de un callo, ya que ambos pueden doler. La presencia de pequeños puntos de color marrón oscuro en la lesión tampoco lo permite, aunque son más típicos del papiloma.

Estos puntos se deben a pequeñas hemorragias que se producen en el estrato córneo (el más superficial de la piel), en el caso de los papilomas se deben a la presencia de papilas (pequeños vasos; de ahí su nombre), sin embargo, en los “callos” por la presión que sufre la piel también se pueden apreciar.

Un signo que permite diferenciar un callo de un papiloma es que el papiloma interrumpe las pequeñas líneas que tiene la piel (dermatoglifos) y el callo no.

Los dermatoglifos son las líneas que se utilizan para marcar las huellas dactilares.

En cualquier caso, si persisten las dudas, lo mejor es acudir a un dermatólogo.