El dilema de la privacidad digital en el trabajo

Autor: Enzo Argüelles | 30 diciembre, 2017
Tiempo de lectura: 2 minutos

Una sentencia de un juez en la ciudad de Ontario, Canadá, obligó a una empresa de tecnología a develar la forma en la que controla el trabajo de sus empleados, vía los sistemas de computación.

Forbes.com relató que dicha empresa tendrá que comunicar a sus colaboradores cuáles carpetas, sistemas de correos electrónicos y líneas telefónicas son vigiladas constantemente, con fines de que la innovación no salga de los muros de los laboratorios hasta que sea oportuno.

La tecnología ha facilitado numerosos aspectos de la actividad laboral. En teoría, los correos internos mejoran las comunicaciones instantáneas de los compañeros de labores y carpetas conjuntas dan paso al proceso de cohesión que se necesita para alcanzar objetivos en un medio competitivo, cada vez más exigente.

No obstante, ¿Hasta qué punto pueden ser lesionados los derechos de los empleados, con la posibilidad de que las informaciones que generan son supervisadas sin siquiera su conocimiento?

Es tarea pendiente de la jurisprudencia dominicana establecer límites o dejar claro que no los hay, en materia de privacidad digital.

¿Por ser la computadora o los sistemas propiedad del empleador, puede este o ejecutivos de alta jerarquía tener acceso a mensajes, elaboración de ideas a medio término o “asuntos personales” del empleado?

Corre como un secreto a voces el hecho de que en una empresa se instala un sistema de “control” del trabajo. Pero, ¿No tienen derecho los empleados a saber de manera oficial que son vigilados en dimensiones que superan a las cámaras de seguridad y la atención del jefe inmediato?

En el futuro deben ser respondidas estas cuestiones, en una eventual ampliación del Código Laboral.

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