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Me duele la nuca, ¿debo ir al médico?

Revisión médica: Doctor David Chaparro Pardo Como todo en Medicina, depende. En principio es importante valorar como es el tipo de dolor, los signos o síntomas que lo acompañan y si ha aparecido previamente. Un signo muy importante es la presencia o no de fiebre. Aunque es lógico ponerse en lo peor, de forma habitual […]
autor Enzo Argüelles
tiempo de lectura 1 min
Publicado: 12 may 2017

Como todo en Medicina, depende. En principio es importante valorar como es el tipo de dolor, los signos o síntomas que lo acompañan y si ha aparecido previamente.

Un signo muy importante es la presencia o no de fiebre. Aunque es lógico ponerse en lo peor, de forma habitual el dolor a nivel de la nuca y la fiebre se relacionan entre sí y no por el agente que provoque la infección. La fiebre genera mayor esfuerzo de los músculos del cuello y se contracturan, generando dolor.

De todas formas, en el caso de presentar fiebre y dolor de nuca siempre se debe ir a un médico para una valoración clínica. El médico rápidamente valorará las posibles enfermedades que pueden provocar el cuadro y con una exploración puede descartar muchas de ellas pautando un tratamiento correcto con la simple exploración.

En el caso de no presentar fiebre, la mayor parte de los dolores a nivel de la nuca suelen ser secundarios a dolores musculares. En estos casos, es recomendable ir al médico una primera vez para tener un diagnóstico y una pauta de actitud para su posible reaparición.

Lo más habitual suele ser la contractura muscular a este nivel. En este caso el tratamiento fundamental es con relajantes musculares y el mejor de ellos es el calor. Bien seco con un paño caliente, bien con la ducha dejando golpear el agua en la zona dolorida.

La asociación de analgésicos habituales suele ser suficiente para su manejo. En muchos de estos casos, el estrés y la ansiedad suelen ser factores precipitantes o agravantes del problema y deben ser tratados con el objeto de prevenir este tipo de dolor.

La prevención es fundamental. Cuando evitar el estrés es imposible, la realización de un deporte que fortalezca la espalda ayuda a la prevención de estos cuadros.

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