El esperma de ratón congelado demuestra que podemos tener bebés del espacio

Autor: Cristian G | 23 mayo, 2017
Tiempo de lectura: 2 minutos

Si la humanidad quiere expandirse al espacio, tarde o temprano vamos a necesitar empezar a tener hijos lejos de la Tierra. Hay un pequeño problema con eso: la radiación cósmica puede mutar el ADN, lo que hace incierto si una progenie sana podría nacer del esperma o óvulos que pasara un tiempo en el espacio.

Ahora, gracias a algunos espermatozoides de ratón liofilizados que pasaron más de nueve meses sin blindaje a bordo de la Estación Espacial Internacional, tenemos una respuesta.

Con un equipo de investigadores japoneses informan en Monday’s Proceedings of the National Academy of Sciences, que el esperma fue llevado a la Tierra y se utiliza para fertilizar los embriones de ratones. Los cachorros de ratón resultantes son en su mayoría tan sanos como los nacidos de esperma que nunca hicieron un viaje espacial.

A pesar de que los espermatozoides habían sido sometidos a niveles de radiación 100 veces superiores a los de la Tierra y hubo algún daño menor en el esperma espacial, los propios ratones tuvieron genomas sanos, con índices de natalidad y de género no notablemente diferentes de los de ratones normales, según el estudio.

Parecía que los embriones de ratones habían sido capaces de reparar cualquier daño que el esperma había sufrido. Si bien cada especie es diferente, esta es la primera vez que los investigadores han demostrado esta resiliencia reproductiva en los mamíferos, lo cual es un buen augurio para los esfuerzos humanos para hacer espacio a los bebés.

Como sostienen los investigadores, esto es una buena noticia para cualquier esfuerzo serio para expandirse al espacio a largo plazo.

Sin embargo, hay límites a esta investigación. Durante sólo una estancia de nueve meses a bordo de la ISS, los espermatozoides liofilizados no absorbieron niveles verdaderamente peligrosos de radiación.

Para que los espermatozoides congelados duren mucho más de un año en el espacio sin arriesgarse a daños serios, puede ser necesaria una mayor protección contra la radiación cósmica. Teniendo en cuenta el límite tecnológico actual para la preservación del esperma es de sólo dos años.

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