Favignana, una isla para coronar uno de los mayores destinos turísticos del mundo: Sicilia

Es un paraíso que se visita en horas y no se olvida nunca. Una isla preparada para romper ideas preconcebidas y conquistar con sus diferencias. Incluso aunque, como nosotros, no podamos gastar una fortuna, Porque para enamorarse de Favignana no hace falta entrar en sus maravillosas playas privadas.
Autor: Viajando Con Héctor | 31 agosto, 2021
Tiempo de lectura: 6 minutos

Sicilia es uno de los mayores destinos turísticos del sur de Europa. Temperaturas cálidas, paisajes y playas espectaculares y ciudades con milenios de antigüedad se unen en la mayor isla del Mediterráneo.

Pero entre todas las atracciones que Sicilia ofrece hay una que no deja indiferente a ninguno de sus visitantes: la isla de Favignana.

Favignana se encuentra al oeste de Sicilia, entre las ciudades de Trapani y Marsala. Es la más grande de las tres islas habitadas que conforman el archipiélago de las Islas Egadas, que actúan también como separación entre el Mar Tirreno y el resto del Mediterráneo.

Su paisaje, personalmente, me recordó enormemente a la isla de Menorca. Recorriendo la isla en scooter descubrimos pequeños muros de piedra que separan fincas rodeadas de pinares. Campo típico mediterráneo, con algunas vaquerías. Carreteras principales asfaltadas seguidas de caminos de tierra que dirigen hacia calas de ensueño.

Y, como separando la isla en dos partes, un monte de 300 metros culminado con un castillo.

Es, sin lugar a dudas, una excursión perfecta para pasar un día de playa y relax en un entorno inolvidable.

Cómo llegar

A la isla de Favignana es fácil llegar. Todos los días salen ferrys principalmente desde Trapani, pero también desde Marsala, con horarios muy amplios. Tardan alrededor de 40 minutos en llegar al puerto de Favignana y el precio depende de la temporada y hora, pero no supera los 30€ por trayecto.

A su vez, llegar a Marsala y Trapani es fácil desde Palermo, donde está el aeropuerto principal de la zona. Hay buenas conexiones de transporte público, con buses por menos de 10€.

Si vas en coche, se tarda alrededor de una hora y media (algo más a Marsala, algo menos a Trapani).

Cómo moverse

Favignana es una isla relativamente pequeña, pero no tanto como para poder ir andando de un lugar a otro. Lo ideal en esta isla es alquilar una scooter o una bici.

En muchos lugares alquilan también bicis eléctricas grandes, que son más lentas que una scooter pero pueden llegar a sitios más inaccesibles con mayor comodidad.

Nuestras scooters las alquilamos en Grimaldi, aconsejados por un camarero de la primera cafetería donde desayunamos. Estaba en cerca del centro del pueblo y fue bastante bien.

Agosto es el mes más caro para alquilar. En julio y septiembre es algo más barato. Pero el resto del año cuesta casi la mitad.

Aun así, no fue muy caro. Por 40€ alquilamos una scooter “vieja” para todo el día. Las scooter “nuevo modelo” costaban 50€, igual que las bicicletas eléctricas.

Nos avisaron de que solo había una gasolinera en toda la isla y, por supuesto, no era barata. Pero nos dieron el tanque lleno y, después de haber recorrido toda la isla, apenas habíamos gastado. No nos hizo falta ni repostar.

El único inconveniente que encontramos es que algunos caminos de tierra tienen muchos baches y la scooter pasa con dificultad. Por lo demás, fue la opción ideal. Permite ver la isla entera con tiempo de sobra para disfrutar de las playas que encuentras por el camino.

Qué visitar

Teníamos 12 horas para conocer y explorar la isla a fondo. Pensábamos que en una isla tan pequeña sería tiempo de sobra y que nos acabaríamos aburriendo. Pero al final hubiéramos deseado alargar algo más la estancia.

Favignana tiene una división clara este-oeste. En el centro está el pueblo y, muy cerca, la montaña con el castillo.

Las playas del Oeste

Empezando por el oeste, visitamos Cala Trapanese. Está en el pico norte de la isla, y se tarda unos 15 minutos en scooter en llegar hasta allí desde el pueblo. La última parte del camino es tierra, pero es muy practicable. La playa, de piedra fina, era un entorno precioso, de agua clarísima y cuevitas naturales que daban sombra. Una cala muy pequeña y sin apenas gente.

La segunda cala donde nos sumergimos fue Cala Rotonda. Se trata de una pequeña bahía con vistas al oeste, desde donde también se veía la vecina isla de Marettimo. Está bastante concurrida, pero fuimos en agosto por la mañana y encontramos sitio.

Tiene un chiringuito con precios altos, pero que merece la pena por las vistas y la atmósfera de verano mediterráneo que se respira. También ponen comida como pizzas y focaccias, bastante buenas.

La única pena es que fuimos por la mañana. De haber conocido de antemano las espectaculares vistas que tenía, habríamos ido por la tarde. Porque, sin lugar a dudas, allí debe de apreciarse uno de los atardeceres más espectaculares del mundo.

Hay más calas en la parte oeste que con tiempo merecen una visita, como la Cala Stornello.

Y aunque también hay otras que aparecen en los mapas la realidad es que son inaccesibles por ser completamente privadas. Es el caso de Cala Grande, una playa increíble reservada únicamente a los clientes de un resort.

Las playas del este

En el este se encuentran, probablemente, las calas más increíbles y las que realmente dan su gran fama a Favignana. Al borde de la carretera vemos por aquí y por allá pequeñas calas de roca, sin playa de arena.

Siguiendo la carretera sur hasta Punta Marsala, llegamos a Cala Azzurra, una playa tan bonita como concurrida.

Pero adentrándonos en caminos de tierra un tanto incómodos, llegamos a la parte más sorprendente de la isla: el Bue Marino y la archiconocida Cala Rossa, una de las mejores playas de Italia.

Los más atrevidos pueden llegar en scooter, pero si no es un experto conductor puede que resulte mucho más práctico y prudente dejarla en algún lugar cercano y caminar.

No son playas cómodas, no son extensiones infinitas de playa ni aguas cristalinas con pequeñas olas que rompen dulcemente. Más bien todo lo contrario.

Durante siglos, Favignana fue objeto de una intensa explotación de piedra. El tufo, un mármol-granito, se extrajo en enormes canteras para construir edificios y palacios desde Messina a Túnez. Como consecuencia, ha dejado un paisaje artificial que deja sin aliento a quien lo ve.

Así, se crearon cuevas que dan directamente al mar y a las que se puede acceder en la Cala Rossa. Cientos de metros de acantilado excavado donde en cada esquina encuentras grutas secretas. Una playa única.

Dónde comer

Salvo muy pocos chiringuitos esporádicos, el único lugar donde comer en Favignana es en el pueblo. Además, así se puede aprovechar y dar una vueltecita, que aunque no sea lo más impresionante de la isla es un lugar agradable.

Hay mucha variedad, desde comida rápida tipo kebabs, bocadillos y pizza, hasta restaurantes exclusivos con menús de infarto.

El atún es un pescado muy típico en toda Sicilia, pero particularmente en Favignana. Y para refrescarse, puedes pedirte una granita, una especie de sorbete muy fino pero consistente.

Dónde alojarse

Al alojamiento en Favignana, al menos en verano, es muy caro. Además tal vez tampoco merezca la pena. Hay barcos que llevan a la isla desde muy temprano (7 de la mañana), y vuelven muy tarde (más allá de las 10 de la noche). Con un día así la isla puede disfrutarse enormemente.

Cabe decir, no obstante, que alojarse en uno de los resorts de la isla o en una de sus casas de campo debe de ser una experiencia increíble.

Las mejores opciones para hacer noche, entonces, serían Marsala y Trapani, desde donde salen los ferrys.

Marsala es más barato y es una ciudad muy cómoda y agradable.

Trapani es algo más caro, pero también más turístico. No menos de 25-30€ por persona y noche cogiéndolo con tiempo.

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