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Fórmula inglesa para conseguir un huevo frito perfecto… y con muy poco aceite

Parece que no hay nada más sencillo en la cocina que freír un huevo. Y sin embargo son muy pocas las veces que nos dan un huevo realmente bien frito en un restaurante, o en casa de unos amigos. Pero ahora existe una receta para lograr el huevo frito perfecto. Con su yema espesa, su clara sólida… Y la dan los dos finalistas de MasterChef Gran Bretaña en 2016, que ahora regentan lo que ya es una más que popular ‘casa de comidas’ en Londres.

Claro que cuando ellos piensan en freír un huevo piensan sobre todo en el desayuno, a diferencia de España. Y tienen que echarle un poco más de imaginación por si no tienen a mano un buen aceite de oliva, como ocurre aquí. Pero tienen sus fórmulas hasta para darle distintos toques, que no tienen mala pinta. Cuando se trata de cocinar un huevo, parece que no hay dos chefs iguales, con cada cocinero proclamando que su método es el mejor.

 

Para empezar piden un esfuerzo por hacerse con un huevo de campo de verdad, lo que no es tarea muy fácil. Y luego aseguran que aunque hay bastantes maneras de freír un huevo, todas ellas incluyen, y es innegociable, una sartén y un aceite ¡muy calientes!

Y es que la temperatura es fundamental para lograr un huevo frito en su punto. Sin la yema cocida ni la clara cruda. “Tenemos que conseguir que el huevo crepite cuando cae sobre el aceite. Y que toda la sartén esté recubierta de aceite, aunque casi de una manera superficial”.

Con eso se logra poner la clara blanca es su punto, pero así parece que la yema se queda cruda, y eso hay a muchas personas que no les gusta e incluso les da cierta grima.

¿Cómo dejamos la yema perfecta? Y para estos dos expertos existen dos fórmulas. Una sería tapar la sartén para que sea el calor del vapor quien se encargue de sellar la yema. Y la otra sería echarle algunas cucharadas de aceite muy caliente justo encima, para que no se nos pase la clara.

Es una fantástica manera de freír un huevo sabroso y que a la vez no quede grasiento ni necesite un gran consumo de aceite. Es posible que el toque de vapor con la sartén tapada no lo consigamos con el primer huevo, pero cuando le tengamos pillada la medida será por siempre muy sencillo. Y el mismo vapor dejará también la clara hecha y sólida.

También existe la fórmula de poner el huevo en mayor cantidad de aceite y antes de que esté demasiado caliente. Y una vez dentro, echarle con la espumadera aceite por encima de la yema. Pero hay que cogerle el punto y es algo más complicado de conseguir que con el vapor. Y además se corre el riego de que saquemos de la sartén un huevo demasiado aceitoso y grasiento. Y para esta fórmula es clave que el aceite sea de oliva, para lograr un gran sabor.

Después también hay quien le echa un poquito de cayena en el momento de freír, o incluso de trufa, para mejorar su sabor. Aunque la realidad es que no resulta muy sencillo mejorar el sabor de un buen huevo frito.