Claves psicológicas de un éxito nunca visto: «El Juego del Calamar»

Es el mayor éxito mundial de la televisión que se conoce. El Juego del Calamar. Una lucha psicológica entre lo infantil y lo horroroso. La desesperación y la esperanza. La vida y la muerte. La maldad y la bondad.
Autor: Fely Roc | 26 octubre, 2021
Tiempo de lectura: 3 minutos

Mezclando alegoría social y violencia extrema, El Juego del Calamar presenta personajes angustiados y marginados de Corea del Sur, incluido un migrante indio y un desertor norcoreano.

El Juego del Calamar consiste en una sucesión de juegos infantiles tradicionales en los que el ganador final podrá llevarse la módica suma de 45.600 millones de wones (unos 33 millones de euros).

Pero no todo es tan sencillo ni tan inocente.

Los perdedores de cada partida son eliminados inmediatamente, de un tiro.

Según los psicólogos, juntar pasatiempos infantiles con sus consecuencias fatales es la mezcla fundamental del éxito.

Pero el brebaje mágico que ha roto barreras tiene otros ingredientes:

  • Personas desesperadas que prefieren morir a volver a enfrentarse con su vida.
  • Seres sin corazón junto a jugadores capaces de hacer cosas muy pequeñas, pero que en sus terribles circunstancias se convierten en actos heroicos…
  • Amistades que surgen entre «enemigos» que se enfrentan a vida o muerte. Salvajes completos y despojos sociales que acaban mostrando valentía y hasta generosidad.
  • Muchos enfrentamientos entre antagonistas junto a mucha sangre y un rodaje reposado que ha conseguido conquistar el mundo.
  • Todo ocurre en un lugar fantasmagórico donde la habitación es una gran nave llena de literas en distintos pisos.
  • Unas interminables escaleras de colores chillones por las que se desplazan los jugadores en fila india y que recuerdan a Charlie y la Fábrica de Chocolate.
  • Y unas áreas de juego tan exóticas como confusas.

Además, los jugadores están vigilados por silenciosos guardias con un mono rojo y capucha, que protegen su cara con una especie de máscara de esgrima color negro en la que está dibujado un signo distintivo: un cuadrado, un círculo y un triángulo.

Un reto para que los espectadores intenten descubrir qué especialidad tiene cada grupo.

¿Cómo es el juego?

El concurso consiste en seis juegos coreanos tradicionales para niños. Algo muy simple y muy infantil si no fuese porque en cada paso te juegas la vida. Y los asesinatos se comenten constantemente y a tu lado, por lo que ningún jugador alberga la menor duda de lo que le ocurrirá si pierde.

456 competidores vestidos con monos verdes con una raya amarilla, que comienzan jugando a algo similar al típico juego de “Un, dos tres, al escondite inglés”. Con la diferencia respecto a nuestro juego que al que pillan moviéndose cuando debe de estar quieto, le disparan y lo matan.

Y cuando el juego termina y el suelo está plagado de cadáveres, aparecen unos ataúdes con un lacito rosa para recoger a cada uno de los muertos.

111 millones de hogares en el mundo

Las estadísticas calculan que en el mundo hay aproximadamente unos 1.700 millones de hogares con televisión. Y si eso es cierto, podríamos decir que uno de cada 15 de esos hogares han visto El Juego del Calamar. En más de 80 países

Un hito jamás conseguido, y menos en un programa de 9 capítulos, más de 8 horas ante el televisor.

Supera así el récord anterior de Netflix, que estaba en posesión de la serie “Los Bridgerton”, que fue vista por 82 millones de cuentas a finales de diciembre de 2019. Una serie que relata las intrigas sentimentales de la sociedad británica a principios del siglo XIX.

El tercer gran éxito histórico de Netflix es la serie francesa Lupin.

La anécdota de la serie

Son muchas las anécdotas y las historias que han ido apareciendo a raíz de la serie, pero hay una especialmente divertida para todos… menos para uno.

Le ocurrió a un joven coreano que de pronto se enfrentó a que su teléfono móvil recibía llamadas constantemente. Miles de llamadas, sin parar.

Había tenido la mala suerte de que su número aparecía en una de las tarjetas con las que los jugadores son convocados a participar en el juego.

Claro que esta mini historia tiene final feliz: Un candidato a las elecciones presidenciales de Corea del Sur dice que está dispuesto a recomprar su número de teléfono por 73.000 euros.

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