11 preguntas al Dr. Leendertz, investigador de las enfermedades más mortales del mundo

Fabian Leendertz, ha sido elegido por la ONU como Campeón de la Tierra 2020. Ha sido uno de los 9 científicos seleccionado por la OMS para investigar el origen del coronavirus SARS-C0V-2. Es un vterinario experto mundial en zoonosis que ha ayudado a rastrear el origen de algunos de los brotes de enfermedades más mortales del mundo.
Autor: Héctor Díaz Alejo | 17 julio, 2021
Tiempo de lectura: 9 minutos

El doctor Leendertz ha dirigido extraordinarias investigaciones sobre patógenos como el ántrax y el ébola, y ha explorado cómo los contagios saltan entre animales y humanos.

Ahora dirige el Leendertz Lab, especializado en zoonosis y que pertenece al Robert Koch Institut de Berlín.

«Campeón de la Tierra 2020»

El año pasado el doctor Leenderz fue distinguido con el premio Campeones de la Tierra en la categoría de Ciencia e Innovación, que es el máximo galardón ambiental de las Naciones Unidas.

Esta distinción mundial reconoce a líderes destacados de los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado cuyas acciones tienen un impacto transformador en el medio ambiente.

Los Campeones de la Tierra inspiran, defienden, movilizan y actúan para hacer frente a los mayores desafíos ambientales de nuestro tiempo.

En el top ten de la ONU

Su equipo investiga las fuentes y reservorios de microorganismos en primates silvestres y otros animales, y su transmisión entre especies.

Y recientemente ha sido seleccionado como uno de los diez investigadores asignados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para investigar el origen de la pandemia de la COVID-19.

En 2014, dirigió al grupo de investigadores que encontró el origen de un brote de ébola en un solo árbol lleno de murciélagos en Guinea.

Experto mundial en zoonosis

El Dr. Fabian Leendertz centra su labor profesional principalmente en patógenos que afectan a los animales en las selvas de África.

Su grupo participó en el estudio de brotes de Ébola en humanos o en el descubrimiento de la lepra en chimpancés, por ejemplo.

Actualmente, también participa con la OMS como parte del grupo que intenta descubrir los orígenes del SARS-Cov2.

1. Como investigador que vive y estudia a los chimpancés en la selva, ¿Son las infecciones una de las causas principales de muerte?

Las enfermedades infecciosas no son, obviamente, la única causa de muerte. Tenemos un rango de cosas por las que los animales pueden morir en la selva.

Y dependiendo de en qué selva las cosas pueden cambiar. Por ejemplo en Taï (Parque Nacional en Costa de Marfil) tenemos leopardos que son cazadores y también matan chimpancés.

Pero no son los únicos. Por desgracia también tenemos cazadores furtivos. Y tenemos choques entre grupos de chimpancés donde se matan unos a otros cuando pelean.

Pero dicho esto, que para ellos es la vida misma, las enfermedades infecciosas son un actor muy importante.

Es muy complicado decir si son la primera causa de muerte, la segunda, la tercera… Porque no encontramos y no podemos analizar a todos los animales muertos. Pero sabemos que es una causa principal en la muerte de los chimpancés.

2. ¿Hay algún plan para erradicar o controlar estas enfermedades?

Las enfermedades, en un sistema natural como la selva o la sabana, son parte del ecosistema y tienen una función.

Pensemos por ejemplo en el ántrax en sabanas como el Parque Nacional Etosha, en Namibia, o el Parque Nacional Krueger en Sudáfrica. Son lugares donde hay importantes poblaciones de animales sanos.

Pero está demostrado que cuando hay un aumento grande en el número de animales, aparece la enfermedad y reduce la población. Así que las enfermedades son parte de un ecosistema natural equilibrado.

Por eso no deberíamos decir que tenemos que erradicar todas las enfermedades de la Tierra.

Sin embargo, hay algunas enfermedades que no son parte de los sistemas naturales, como aquellas que introducimos los humanos. Y esas sí que deberíamos erradicarlas o al menos disminuir su riesgo. Como por ejemplo las enfermedades respiratorias que introducimos en las poblaciones de animales salvajes. Eso es algo no natural.

3. ¿Cuántas zoonosis –enfermedades que afectan tanto a humanos como animales- ha identificado en sus investigaciones por el momento? ¿Cuáles son las más presentes en animales salvajes?

Es una pregunta difícil de responder. Hemos identificado bastantes zoonosis. Hay probablemente dos categorías:

– Una estaría integrada por las enfermedades que encontramos en animales salvajes y que son de relevancia para humanos.

Me refiero por ejemplo a encontrar un nuevo tipo de VIH en monos y que luego encontramos en humanos. También encontramos la viruela de los monos o ántrax en los animales. Son enfermedades malas para los animales, pero también son zoonosis que afectan a humanos.

– La otra sería el caso contrario. Los patógenos que se difunden desde los humanos hacia los animales.

Aquí estarían principalmente enfermedades respiratorias. Pero, aunque sé que son muchas, porque he estado haciendo este trabajo muchos años, no sé cuántas hay.

4. ¿Está el aumento de contacto entre humanos y grandes primates provocando un incremento en los patógenos humanos? ¿Y viceversa?

Depende en gran medida de la región de la que estemos hablando. En un lugar como el Parque Nacional Taï, un Parque Nacional protegido, tenemos investigadores, ecoturismo… pero seguimos protocolos de higiene, así que no hay un incremento real del riesgo.

En lugares así es bastante estable, diría yo.

Sin embargo, en áreas muy bien protegidas como las Montañas Virunga, donde tenemos el gorila de montaña, la conservación ha incrementado tanto la población de gorilas que, si bien es algo beneficioso, comporta un riesgo.

Porque ahora hay tantos gorilas en la región que esos grupos de animales tienen que moverse fuera del parque, a los campos de patatas y alrededores; y entran en mayor contacto con personas, por lo que sube el riesgo.

Luego, un tercer escenario son aquellas zonas de selva muy frecuentada por los seres humanos porque no es un Parque Nacional.

En esas zonas hay un intenso contacto entre personas y vida salvaje.

Con los grandes primates, por ejemplo, hay sitios donde los matan y se los comen.

Pero en otras áreas también están protegidos, porque en la creencia de los que habitan allí los animales son algo así como los espíritus de sus antepasados, así que matan todo lo demás, pero no grandes primates.

Y eso lo que provoca es un contacto muy estrecho.

Así que ya ve que con esta variedad de relaciones y los muchos escenarios posibles, es muy complicado tener una respuesta concreta.

5. ¿Cómo afecta la pérdida de hábitat a las enfermedades infecciosas en la vida salvaje?

La pérdida y las disrupciones en el hábitat llevan hacia cambios en las poblaciones animales. Es posible que rápidamente se puede pasar a tener una gran abundancia de una especie, pero si la diversidad está destruida, puede ocurrir que en esa especie aparezca un patógeno importante. Y en esa situación conforme aumenta su densidad, aumentará el riesgo de contagio

Además, si hay pérdida de hábitat pero no hay caza, los animales son empujados a un área más reducida, por lo que el riesgo de que ocurra una epidemia que afecte a muchos individuos es alto.

Hemos visto, por ejemplo en el Congo, brotes que afectaron desde murciélagos hasta gorilas en regiones con una alta densidad de gorilas. Y por eso un buen esfuerzo de conservación puede ser peligroso desde un punto de vista de enfermedades infecciosas. No es fácil de responder.

Para los chimpancés, grandes superficies de su hábitat se están perdiendo y siendo ocupadas por plantaciones de cacao y palma, donde ellos ya no pueden sobrevivir. Esto es una gran amenaza para ellos.

6. Globalmente, ¿es el turismo una actividad positiva o negativa para los chimpancés?

Es claramente una actividad positiva.

Si miras a las áreas protegidas en las que hay muchos grandes primates, chimpancés, y en las que a la vez hay organizadas actividades de ecoturismo o de investigación, verás que las personas alrededor de esos lugares entienden que es mejor mantener los animales vivos porque tienen unos ingresos continuos del turismo, de la investigación…

Así que es una actividad con un claro efecto positivo, y así ha sido ya publicado por muchos equipos.

Sin embargo, no debemos olvidar que cuanta más gente vaya y entre en contacto con los grandes primates, más cuidadosos tenemos que ser con la higiene y las medidas para evitar la transmisión de enfermedades desde nosotros hacia ellos.

Así que debeos tener cuidado y no hacer un turismo irresponsable. Pero si se hacemos las cosas bien será bueno para la conservación.

SARS-COV.2

7. ¿Cuántas especies están muestreando para el estudio del SARS-Cov-2?

En Taï tenemos un proyecto que está enfocado en la viruela de los monos y el ébola, pero también tenemos un paquete de trabajo en coronavirus.

Claro que no es solo SARS-Cov-2. Hacemos una PCR que detecta todos los Beta-coronavirus.

Muestreamos todas las especies de murciélagos que encontramos, todos los roedores y todo el resto de animales salvajes. No tengo el número en mente, pero intentamos detectar toda la diversidad.

8. ¿Es el SARS-Cov-2 es una amenaza para los chimpancés?

Es muy improbable que el virus esté circulando en Taï infectando chimpancés.

El riesgo es que nosotros introduzcamos el virus, y para evitarlo tenemos fuertes medidas de higiene:

• cinco días de cuarentena,
• test PCR in situ,
• mascarilla,
• distanciamiento…

Es cierto que todo esto lo hacíamos ya en nuestro día a día, pero cuando el SARS-Cov-2 apareció pusimos incluso más cuidado.

Tenemos cierto miedo. No sabemos lo que el virus podría causar en grandes primates: si será muy patógeno o no, no lo sabemos, pero no queremos comprobarlo.

9. ¿Podría el coronavirus encontrar un nuevo reservorio en chimpancés u otros animales salvajes? ¿Podrían aparecer nuevas mutaciones entonces?

Por el momento el virus está circulando principalmente en humanos y conocemos algunos contagios a, por ejemplo, gatos domésticos.

Pero esos animales parecen no jugar un papel tan importante en la epidemiología porque no son tan infecciosos como somos los humanos.

Sin embargo, no podemos descartar el peligro que podría suponer llevar el virus a un hábitat natural como, digamos, a grandes primates o carnívoros, o a poblaciones de murciélagos. Porque podríamos estar provocando contagios de vuelta a humanos.

Y el peligro aumenta, porque como ya hemos visto en la infección de granjas de visones, el virus puede mutar de manera diferente en un nuevo hospedador.

Así que por esto debemos hacer todo lo posible por evitar infectar animales con SARS-Cov2.

10. ¿Hay alguna agencia oficial (Gobierno, Parques Nacionales…) estableciendo medidas protectoras para prevenir que los chimpancés se infecten con SARS-Cov-2?

Depende del país. Por ejemplo en Gabón, donde también estamos trabajando, las autoridades de Parques Nacionales han establecido ellos mismos reglas muy estrictas, como cuarentena para todos los que quiera ir a sus Parques Nacionales, entre otras.

En otros países es en los propios lugares donde se controlan ese tipo de cuestiones, con decisiones de la propia dirección del Parque.

Así que hay un cuadro muy diverso. En Taï estamos hablando constantemente sobre medidas higiénicas con el director de Parques Nacionales de Costa de Marfil, y él está de acuerdo con lo que sugerimos.

Si él quiere abrir las puertas el ecoturismo otra vez, por ejemplo, siempre discutimos con él y le ayudamos a tomar las decisiones adecuadas.

11. La OMS comentó que el coronavirus no se originó en un laboratorio, sino desde un animal. ¿Cómo se puede confirmar eso?

No está confirmado. Lo que el equipo de la OMS y el equipo chino dijo es que es una posibilidad, pero es la menos probable de las posibilidades.

La cosa es que, si piensas en la relación humanos-animales en China encuentras mercados donde la gente vende todo tipo de animales. Y también tienen granjas donde crían montones de animales salvajes, como perros mapache o puercoespines.

Obviamente, si estas granjas no están protegidas del contacto con murciélagos, que son probablemente el reservorio último, el riesgo se dispara como ya ocurrió también con el SARS-Cov-1.

Pero no tenemos datos definitivos para ninguna de las hipótesis.

Y desde luego, la hipótesis del laboratorio es la menos probable. Y no hay mucho que podamos hacer por el momento. Porque incluso si pudiésemos entrar, no podríamos decir: “oh! Esta es la ventana por la que se escapó el virus”, ¿verdad?

Es muy complicado investigarlo, pero insisto en que es la menos probable de las hipótesis. Es extremadamente improbable y ahora recomendamos seguir principalmente las pistas más obvias.

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