Los expertos en educación piden a gritos más tiempo para que los niños jueguen

Autor: Enzo Argüelles | 25 abril, 2021
Tiempo de lectura: 5 minutos

Actividades académicas, deportivas o culturales… Clases de pintura, de piano, de golf, de baile, de guitarra, de chino, de… acaban llenado todas las horas de unos niños que se encuentran sobre exigidos e incluso saturados.

Con más horas de tarea que sus propios padres, jornadas ‘laborales’ muy superiores a las ocho horas… y todo ello con edades de seis, ocho, diez o doce años.

Cada día, una vez que las 8 horas del colegio han terminado, e incluso antes de que empiecen, llegan las tareas y las actividades extracurriculares que les ‘roban’ su poco tiempo libre.

No jugar, una alarma real

Por eso, expertos en educación de toda Europa piden a los gobiernos que vuelvan a pensar en la infancia más allá de las estrechas miras del éxito académico.

Instan también a los padres a que detengan la creciente obsesión (o comodidad) que les lleva a someter las vidas de sus pequeños a actividades extraescolares que acaban siendo para ellos trabajo y más trabajo.

Así llegamos a frases como la de un experto en educación que ha manifestado: «demasiados niños han tenido un año miserable. Espero que una de las consecuencias buenas de la pandemia sea hacernos pensar y llevarnos a dar un paso atrás para permitir una mirada holística a la vida y el bienestar de los niños».

No les dejan salir

Esta semana, la encuesta British Children’s Play mostró que los niños de hoy tienen que esperar dos años mayores que sus padres para que les dejen salir a disfrutar del aire libre y de la calle.

Lo que la generación paterna podía disfrutar con 9 años, ahora no les está permitido con menos de 11, según la encuesta. Y además con mayores restricciones, por lo que no pueden vivir las ‘aventuras’ de sus padres o sus abuelos.

La doctora Naomi Lott, experta de la Universidad de Nottingham, dice que «la ausencia de tiempo dedicado al juego es increíblemente grave y tiene un impacto enorme en los niños”.

Y continúa la doctora Lott: “como ahora se tiende a considerar que el juego es algo frívolo, casi una pérdida de tiempo, olvidamos los muchísimos beneficios que tiene en el desarrollo de los niños. Y lo que es casi más grave, nos olvidamos del efecto a largo plazo que tiene jugar en los pequeños y en la sociedad en su conjunto «.

Este verano ¿Juegos o clases?

El motivo principal del momento elegido por los expertos para entrar en el debate coincide con que muchos gobiernos europeos pretenden recuperar los días de colegio perdidos por la pandemia, reduciendo las vacaciones.

Y los psicólogos infantiles lo que piden es un verano de juegos para proteger la salud mental de los niños.

Concretamente la psicóloga educativa, doctora Melernie Meheux ha dicho que si bien el aprendizaje es importante, la realidad es que si no les damos a los niños oportunidades para jugar e interactuar con amigos y familiares, sobre todo con sus padres, perderán capacidad de aprendizaje y no podrán alcanzar su máximo potencial».

Comenta el prestigioso The Guardian la anécdota, demasiado real en nuestros días, de una madre que somete a su hija de nueve años a un horario extracurricular abarrotado. Está apuntada a clases de piano, coro, baloncesto, ballet, danza moderna y natación, y aun así ella se despertó angustiada en medio de la noche porque no le había dado la oportunidad a su hija de apuntarse para aprender un idioma.

Cada año tienen menos tiempo

Una reciente investigación realizada por el Instituto de Educación de la University College de Londres (UCL) ha demostrado que el tiempo de descanso escolar de los niños se han ido reduciendo tanto que hoy tienen una hora menos que hace dos décadas.

Y lo poco que les queda es tiempo lleno de actividades organizadas e impartidas por personas mayores que limitan aún más el juego libre de los niños.

Y mientras un colegio se enorgullece y hace gala de introducir clubes de ajedrez y recitales de poesía para llenar la pausa del almuerzo… expertos en educación aseguran que “si queremos niños que crezcan y se preparen para el gran mundo, lo que necesitan es aprender a relacionarse entre sí y a madurar gracias a esas relaciones entre iguales».

Las horas de escolarización añadida están conquistando el tiempo de los niños desde los desayunos (para que los padres los puedan dejar más temprano en el colegio) hasta la hora de la cena (para que los puedan recoger lo más tarde posible).

La ‘Generación del Asiento Trasero’

Ya hay quien los llama ‘La Generación del Asiento Trasero’ porque ahí se pasan el tiempo para ir de una actividad a otra.

Así estamos eliminando su tiempo de juego y las oportunidades de independencia, con lo que realmente les estamos negando las alegrías y libertades de la infancia.

El profesor e investigador neozelandés, Brian Sutton-Smith, experto en los beneficios del juego en los niños, dijo que “lo opuesto al juego es la depresión, Y mientras asistimos al constante incremento de problemas de salud mental en los niños, seguimos descuidando el valor del juego».

Y a largo plazo, asegura, esta situación puede afectar el sentido de sí mismos, la confianza y la voluntad de los niños para asumir riesgos.

Tim Gill, autor del prestigioso libro ‘No Fear’, editado por la Calouste Gulbenkian Foundation asegura: “Es bastante miserable ser un niño. Nadie está prestando atención a si son felices o están sanos. Solo estamos preocupados por sus calificaciones.

“La supervisión cuasi carcelaria del tiempo de los niños es realmente preocupante, y no solo en la escuela. Dondequiera que mires, puedes ver que, desde el punto de vista de los niños y jóvenes, sus vidas se han vuelto cada vez más supervisadas, con menos tiempo y menos espacio para estar con los suyos y disfrutar libremente”.

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