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¿Cuáles son los mejores productos para cuidar la ropa?

En cualquier supermercado es difícil no sentirse asombrado ante la cantidad de productos para la limpieza de la ropa que podemos encontrar. Suavizantes de todo tipo y de diferentes olores, detergentes en polvo, en gel o en cápsulas, quitamanchas… Las posibilidades parecen infinitas, pero no podemos dejar al azar la elección de los productos con los que cuidaremos la ropa.

En primer lugar, hay que seguir unas normas generales antes de meter la ropa en la lavadora, como analizar si tiene manchas concretas o solo suciedad acumulada por el uso diario, para descubrir qué tipo de detergente necesitaremos. Por otro lado, basta con mirar la etiqueta de las prendas para descubrir cuál es el tratamiento más adecuado hacia ellas.

El fabricante siempre incluye unos datos esenciales sobre sus prendas en la etiqueta. Por ejemplo, un dibujo similar a una cubeta con agua y con una cifra encima, significa que no se puede sobrepasar esa temperatura durante el lavado a máquina, o las rayas por debajo de la cubeta quieren decir que se recomienda un centrifugado reducido (una raya) o nulo (dos rayas).

¿Detergentes líquidos o en polvo?Una práctica bastante habitual que puede suponer estropear más de una prenda, suelen ser descuidos a la hora de elegir la temperatura del lavado. Como norma general, con ropa poco sucia se pueden utilizar los programas en frío o hasta 30 ºC, que además de ser menos agresivos con la ropa también son más beneficiosos para el medio ambiente.

Una vez hechas estas comprobaciones, llega la gran pregunta: “¿Qué detergente y qué suavizante utilizo?”. Saber elegir bien estos productos, marcará la diferencia entre unas prendas duraderas y con buen aspecto y otras que se van deteriorando a mayor velocidad. Por ello, conocer algunas nociones básicas sobre lo más adecuado en cada caso, nos ayudará mucho para ahorrar dinero y optimizar nuestra compra.

Detergente

La primera gran diferenciación en lo que respecta a los detergentes es su formato. En este sentido, cabe distinguir entre detergentes líquidos o en polvo. Los líquidos se han puesto muy de moda en los últimos años, ganándole terreno a su sólido competidor. La mayor diferencia entre ambos tipos es que los primeros respetan más los colores, mientras que los segundos eliminan mejor las manchas y tienen mayor poder desinfectante. Esto se debe a que los detergentes en polvo pueden incluir en su formulación agentes antical y blanqueantes oxigenados (que no son estables en un producto líquido) que, por otro lado, son algo más contaminantes.

En los últimos años, muchos detergentes se han vuelto más respetuosos con el medio ambiente gracias a la eliminación de los fosfatos entre sus componentes. La concentración de éstos en el agua provoca proceso llamado eutrofización, en el que se produce un cambio en el ecosistema, haciendo que aumente la población de algas y que disminuya el oxígeno, lo que provoca que se acumulen los restos orgánicos y el agua pierda salubridad.

Para ahorrar y hacer una compra eficaz, se recomienda utilizar la dosis recomendada por el fabricante según la medición del dosificador. Utilizar más detergente, aunque haya muchas manchas, no es demasiado útil, y además puede producir un mal aclarado y por lo tanto que la ropa cause irritación en la piel.

Propiedades del suavizante

Otro aspecto que últimamente está muy de moda es concentrar los principios activos para reducir la dosis de detergente por lavado. En este sentido, se trata de productos igualmente eficaces que cuentan con la ventaja de ser más pequeños y prácticos, por lo que también suponen una buena opción de compra.

Suavizante

Los suavizantes tienen el poder de dejar la ropa suave y bien perfumada, una función que cumplen con eficacia, especialmente en los tejidos de fibras naturales como el algodón. ¿En qué hay que fijarse cuando vemos un suavizante en el supermercado? En primer lugar, en el envase. El hecho de que éste sea translúcido y no opaco, o que incluya un asa y un tapón antigoteo, ya nos está facilitando su posterior uso en gran medida.

Algunos suavizantes incluyen propiedades especiales, como aquellos que facilitan el planchado, mientras que, en todos los casos, el suavizante dota a la ropa de cierta esponjosidad. Esto provoca que el volumen de las prendas (especialmente de las toallas) aumente considerablemente.

Por otro lado, el perfume que lleve cada suavizante, diferenciado normalmente por el color de los mismos, no supondrá ningún cambio en las propiedades del producto, pues los resultados serán iguales. Lo único que cambia en ese sentido es el olor que deje en la ropa, que permitirá adecuarse al máximo al gusto de los consumidores.

Quitamanchas

Las manchas son uno de los tipos de suciedad que más quebraderos de cabeza nos dan en el día a día, ya que son algo muy normal y que se da muy a menudo. Una mancha puede suponer el fin de una prenda si no se trata a tiempo y con los productos adecuados, por eso, para las más difíciles, te recomendamos el uso de los quitamanchas.

Al igual que hay muchos tipos de manchas, hay también distintos tipos de quitamanchas que sirven de complemento al detergente normal. Por ello, en primer lugar, haremos una división general entre quitamanchas específicos para cada mancha y quitamanchas genéricos.

Ventajas de utilizar suavizante

En un estudio realizado por OCU, se ha revelado que en función de la mancha, lo más aconsejable es optar por un quitamanchas específico para cada caso, ya que, aparte de aplicarse en la mancha directamente, fortalece el efecto de limpieza. En este sentido, los más generales pueden utilizarse como complemento en el lavado y para manchas no demasiado complicadas.

¿Cómo actuar ante una mancha? Lo primero es identificar el tipo de mancha que sea y actuar en función de su naturaleza. Si la mancha es sólida lo más aconsejable será raspar con una espátula. En el caso de productos ácidos, lo mejor es poner la mancha bajo el grifo y después limpiarla con una esponja empapada en agua con amoniaco o bicarbonato sódico. Si por el contrario la mancha es de grasa, la opción será aplicar un detergente líquido y frotar, para después aclarar con agua caliente. Las manchas líquidas de zumos o vino se eliminan secándolas con papel absorbente o polvos antes de ponerlas en remojo. Este procedimiento también se usará para las prendas no lavables, en las que se deberá utilizar arcilla absorbente o polvos de talco.

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de elegir un quitamanchas? Principalmente la constitución de la mancha: las manchas vegetales, por ejemplo, se eliminan por oxidación, por lo que será más efectivo un quitamanchas con oxígeno activo. Por otro lado, las manchas grasas habrá que tratarlas con algún producto que las disuelva, ya que sustancias como el aceite o la barra de labios repelen el agua y las hacen muy difíciles de quitar con un quitamanchas común. Lo mismo ocurre con las manchas de almidón y proteína, como las de huevo y leche, que requieren la descomposición en partículas por medio de enzimas.

El estudio también reveló que los quitamanchas generales funcionan muy bien contra manchas específicas como las del vino, la tinta, el tomate o el pegamento. Esto se debe a que en su fórmula se incluye una amplia gama de componentes para combatir gran variedad de manchas sin especializarse en ningún tipo concreto.