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Una madre belga de 31 años y cinco amigos de Rosario, Argentina, las primeras víctimas identificadas en el atentado de NY

Una turista belga de 31 años, madre de dos hijos pequeños. Cinco amigos argentinos que celebraban el 30 Aniversario de su graduación, y otras dos personas aún sin identificar, son las víctimas mortales del brutal acto terrorista cometido en Nueva York por el uzbeko Sayfullo Saipov con una furgoneta en el carril bici.

Era el lado oeste de Tribeca, en Manhattan, poco después de las 3 p.m. Anne-Lzaure Decadt, de 31 años, procedente de Roeselare, en Flandes, estaba de viaje en la ciudad con su madre y dos hermanas. Iba pedaleando cuando la furgoneta le impactó violentamente por la espalda. El hospital presbiteriano de Nueva York sólo pudo declarar su fallecimiento.

Su esposo, Alexander Naessens, le dijo al periódico HLN de Bélgica que “era una esposa maravillosa y la madre más hermosa de nuestros hijos de dos y tres años. Es una pérdida insoportable que no se puede superar».

Su madre y sus dos hermanas consiguieron salir ilesas del atentado, pero hay otros tres turistas belgas heridos en el ataque, según el viceprimer ministro del país.

También fueron asesinados cinco amigos argentinos que celebraban el aniversario de su graduación en Nueva York y habían decidido dar un paseo por Manhattan en las bicicletas municipales.

Sus nombres son: Ariel Erlij, Hernán Diego Mendoza, Diego Enrique Angelini, Alejandro Damián Pagnucco y Hernán Ferruchi. Y un sexto amigo, Martín Ludovico Marro, está hospitalizado tras sufrir heridas de diversa consideración, aunque no se teme por su vida.


Se da la curiosa circunstancia de que uno de los amigos argentinos, Erlij, de 48 años, es propietario de la compañía siderúrgica argentina Ivanar, y pagó de su propio bolsillo el viaje a dos de los miembros del grupo, que no podían permitírselo.

Al llegar a Nueva York, el grupo fue recibido por Marro, el hombre que resultó herido en el ataque, que en la actualidad reside en Newton, Connecticut. Todos ellos se habían graduado en el colegio politécnico de Rosario y llevaban varios días en la ciudad cuando se produjo el atentado.

El grupo eligió el martes disfrutar de la agradable sca tarde de otoño y contrataron Citibikes para seguir la tranquila ruta de West Streat, que corre junto al río Hudson. Y estaban cerca de Stuyvesant High School, al final del trágico recorrido del asesino, cuando los alcanzó con la furgoneta y los golpeó mortalmente, según declaró Mateo Estrémé, Cónsul General de Argentina ante las Naciones Unidas, al New York Post.

«Estamos tratando de descubrir cómo continuar, especialmente las familias», dijo. «Están completamente perdidos, bueno, estando muy lejos de sus parientes. No saben qué hacer.