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Ovnis: ¿Qué nos descubrirá el informe secreto que está a punto de desvelarse?

7 junio, 2021 | Enzo Argüelles

Un tema históricamente tabú, rodeado de misterio y secretismo va a dejar varias rendijas abiertas este mes, cuando el Gobierno de los EE UU haga público uno de los 'informes-ovni' más esperados durante mucho tiempo.

Una imagen fija tomada el año pasado muestra parte de un video no clasificado grabado por pilotos de la Marina

Este mes de junio conoceremos los resultados del programa financiado en secreto para estudiar los encuentros entre los militares y los objetos voladores no identificados (ovnis), o fenómenos aéreos no identificados, como los llama el gobierno americano.

El departamento dijo que la misión del grupo de trabajo era “detectar, analizar y catalogar” los avistamientos de objetos extraños en el cielo “que potencialmente podrían representar una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos”.

Por eso los miembros del ejército o de líneas aéreas fueron alentados a hablar si veían algo, ya que el primer objetivo pretendía romper el silencio alrededor de estos avistamientos. Silencio provocado por el temor a la ridiculización y desprestigio de todos los que durante años fueron reportando fenómenos extraños.

Ahora, una versión no clasificada de ese informe debe publicarse este mes. Y aunque todas las informaciones anticipan que no va a poner casi nada nuevo sobre si alguno de esos avistamientos se podría considerar una nave extraterrestre, lo cierto es que ha despertado una enorme expectación.

¿Qué descubrirá el ‘informe ovni’?

Las esperanzas no son muchas, porque no existen datos suficientes para extraer conclusiones. Pero tampoco parece que nos vayamos a enfrentar a un gran desmentido históricos sobre un tema que ha provocado miles de investigaciones y hasta películas.

Basta con recordar la frase que dijo el pasado mes de marzo a Fox News John Ratcliffe, exdirector de inteligencia nacional:

– “Hay muchos más avistamientos de los que se han hecho públicos. Y bastantes de ellos son difíciles de explicar”.

También el exdirector de la CIA, John Brennan, dijo en un pódcast el año pasado que algunos de los avistamientos inexplicables podrían ser:

– “algún tipo de fenómeno ‘provocado’ por algo que todavía no entendemos y que podría implicar algún tipo de actividad que algunos podrían calificar como una forma de vida diferente”.

Incluso el expresidente Barack Obama, en una aparición el mes pasado en The Late Late Show With James Corden, admitió que había “objetos en los cielos que no sabemos exactamente qué son”.

Claro que para situar todo en su contexto, y aunque sea muy sabido, lo primero que debemos decir es que ovni y extraterrestre no son sinónimos.

La palabra Ovni (Objeto Volante No Identificado) se refiere a cualquier fenómeno aéreo que no tiene una explicación inmediata. Aunque después la realidad acabe demostrando, como es lo más frecuente, que ese ovni era una estrella, un satélite, aviones, drones, globos meteorológicos, pájaros o murciélagos.

¿Cómo empezó todo allá por 1947?

Kenneth Arnold informó haber visto nueve objetos circulares cerca del Monte Rainier en 1947 / Imagen cedida por el Departamento de Defensa de Estados Unidos

Se considera que la historia moderna de los avistamientos de ovnis comenzó el 24 de junio de 1947, cuando Kenneth Arnold, un piloto privado de Idaho, informó haber visto nueve objetos circulares que viajaban a velocidades supersónicas cerca del Monte Rainier.

Los periódicos los describieron como “platillos volantes”, un término que capturó la imaginación popular. Y aunque Arnold parecía ser un testigo creíble, los funcionarios del gobierno se mostraron escépticos.


Documentos no clasificados de un informe presentado por Arnold en 1947.

No obstante, el gobierno inició un estudio clasificado, llamado Proyecto Sign, por la preocupación de que tales objetos pudieran ser armas soviéticas avanzadas.

Y a esto le siguió el Proyecto Libro Azul, que revisó unos 12.000 casos entre 1952 y 1969, de los cuales 701 no pudieron ser explicados.

Terminó el famoso Libro Azul con un informe en el que se afirmaba que no merecía la pena seguir estudiando los ovnis.

Y por lo que se sabe públicamente, no hubo más esfuerzos oficiales del gobierno para estudiar los ovnis hasta el establecido en 2007, llamado Programa de Identificación de Amenazas Aeroespaciales Avanzadas.

Casos históricos

En noviembre de 2004, dos aviones de combate de la Armada del U.S.S. Nimitz se encontraban frente a la costa de San Diego cuando observaron con una nave blanquecina y ovalada de tamaño similar que flotaba sobre el mar y que se agitaba de forma inusual.

Cuando uno de los aviones comenzó a descender de forma circular para ver más de cerca, el objeto —que no tenía alas ni medios obvios de propulsión— ascendió hacia él y luego se alejó.

“Aceleró como nada que haya visto. No tenía plumas, alas ni rotores y superaba a nuestros F-18”, comentó el comandante David Fravor, uno de los pilotos.

Otros casos incluyen un disco giratorio que fue visto sobrevolando el aeropuerto O’Hare de Chicago, en 2006, y dos objetos “del color de la luz del sol” reportados por un piloto profesional en Inglaterra en 2007.

Un video del incidente del Nimitz, junto con dos de 2015, fue publicado oficialmente por el Departamento de Defensa el año pasado.

¿Resolverá dudas el informe?

Según la disposición del paquete de asignaciones, el informe debe incluir un análisis detallado de los datos sobre ovnis en poder del grupo de trabajo y de otros organismos gubernamentales. El informe también debe señalar cualquier fenómeno aéreo no identificado que pueda considerarse una amenaza para la seguridad nacional, incluyendo si “puede atribuirse a uno o más adversarios extranjeros”.

Altos funcionarios del gobierno que conocen el contenido del informe dijeron al Times que el documento todavía no puede explicar los movimientos inusuales que han desconcertado a los científicos y a los militares, pero que concluye que la gran mayoría de los más de 120 incidentes ocurridos en las últimas dos décadas no se originaron en ninguna tecnología militar estadounidense ni en ninguna otra tecnología avanzada del gobierno de Estados Unidos.