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El Papa aprueba un nuevo camino para ser santo: dar la vida por los demás

Con la carta apostólica en forma Motu Proprio ‘Maiorem hac diectionem’ el Papa Francisco abre la puerta a la beatificación y canonización de los cristianos que dan la vida por otros aceptando con ese acto, libre y voluntariamente, una muerte cierta y prematura. Y abre así una cuarta vía para llegar a los altares.

En el primer artículo de la carta el Papa Francisco, que comienza con la frase «Nadie tiene amor más grade que el que da la vida por sus hermanos», afirma que el ofrecimiento de la vida es un nuevo camino, una nueva circunstancia en el proceso de beatificación y de canonización, distinta de las del martirio, la heroicidad de las virtudes y la ‘aclamación popular’ de su fama de santidad.

«Son dignos de especial consideración y honor aquellos cristianos que, siguiendo más de cerca las huellas y las enseñanzas del Señor Jesús, han ofrecido voluntaria y libremente su vida por los demás y han perseverado hasta la muerte en este propósito», leemos en el documento que Francisco firmó el 11 de julio, en el quinto año de su Pontificado.

«Es cierto que el heroico ofrecimiento de la vida, sugerido y sostenido por la caridad, expresa una verdadera, plena y ejemplar imitación de Cristo y, por lo tanto, es merecedor de aquella admiración que la comunidad de los fieles suele reservar a aquellos que voluntariamente han aceptado el martirio de sangre o han ejercido en grado heroico las virtudes cristianas», reitera el Papa al comenzar su Carta Apostólica.

E introduciendo las nuevas normas señala que las establece con el parecer favorable expresado por la Congregación para las Causas de los Santos, que en la Sesión Plenaria del 27 de septiembre de 2016, estudió atentamente si estos cristianos merecen la beatificación.

Los candidatos a la beatificación, que anteriormente estaban limitados a los que participan en los milagros ahora pueden incluir a los cristianos que dan sus vidas para salvar a otros.

Con este Motu Proprio el Papa Francisco abriría la puerta de los altares a los muchos cristianos que dan su vida por los demás tanto en lugres de misiones como ante epidemias de enfermedades como los que atendían a los enfermos durante la peste, por ejemplo.

También hay quien piensa que podría aplicarse esta nueva fórmula a mujeres que han dado su vida por la de sus hijos, como Chiara Corbella, una italiana de 28 años que rechazó el tratamiento de carcinoma, un tipo de cáncer de piel, mientras estaba embarazada porque ponía en riesgo la vida de su hijo nonato.

Chiara Corbella tuvo tiempo de conocer a su hijo pero falleció casi un año después de dar a luz a su bebé, en 2012, porque el cáncer se había convertido en terminal y el tratamiento ya era ineficaz.

La carta también dijo que los posibles candidatos deben haber practicado los valores cristianos en su vida antes de su acto desinteresado y tener una reputación sagrada. También se les debe atribuir un milagro después de su muerte.

Los cristianos que son santificados por el martirio son los únicos exentos de estar involucrados en un milagro.