¿Los platos preparados son saludables?

¿Los platos preparados son saludables?
Autor: Enzo Argüelles | 21 enero, 2018
Tiempo de lectura: 3 minutos

Son fáciles de preparar, están ricos, se hacen en cuestión de minutos… Los platos preparados se han convertido, en los últimos años, en alimentos imprescindibles en el hogar de muchas familias. Entre los más populares se encuentran las pizzas refrigeradas o las tortillas de patata ya hechas. Pero, ¿qué contienen estos productos? ¿Qué opciones son más recomendables? Analicemos las alternativas.

Pizzas

Se trata de uno de los platos preparados por excelencia. Muchas pizzas ya preparadas se cocinan en cuestión de minutos al horno o al microondas, algo positivo ya que nos permite ahorrar tiempo y, además, las altas temperaturas garantizan la eliminación de posibles microrganismos.

Las pizzas se componen, en su mayor parte, de masa, que está elaborada con harina, levadura especial para panadería, agua, aceite y sal. Esta harina hace que las pizzas sean un producto rico en hidratos de carbono. A partir de ahí, los ingredientes que se le incluyan determinarán, sobre todo, su contenido en proteínas y en grasa, la cual es minoritaria y puede ir desde el 9% del producto hasta el 18%, aproximadamente.

Es importante fijarse en la etiqueta, pues en ésta aparecen en orden, de mayor a menor proporción, los ingredientes de los que se compone el producto. Entre éstos, a veces aparece un “preparado graso” que sustituye al tradicional queso o se mezcla con éste. Así, serán más recomendables aquellas pizzas con mayor proporción de queso, pues asegurará una mayor cantidad de calcio, fósforo y vitaminas A y D, presentes en este alimento.

El contenido en sal de las pizzas es algo elevado pero no excesivo. La pizza tiene un alto contenido en sodioUnos 100 o 150 gramos de este alimento, que suele contener una porción, cubre cerca del 25% o 30% de las recomendaciones diarias de un adulto. Por ello, se puede acompañar a la pizza con de alguna ensalada o un primer plato compuesto de verduras.

En una dieta equilibrada, el consumo de pizza no es un hábito perjudicial. Gracias a ella, además, los niños pueden ingerir alimentos que, de otra forma, les cuesta más, como es el caso de las mencionadas verduras o de los champiñones. Sobre su aporte calórico en los niños, una ración de pizza supone entre el 10% y el 15% de las necesidades energéticas de un pequeño de entre 6 y 9 años y, en el caso de un adulto saludable, esa proporción es también similar.

Tortillas de patata

El aceite utilizado en la tortilla es de origen vegetal“Como la tortilla de casa no hay ninguna” o “¡La mejor tortilla del mundo es la de mi madre!” son frases que hemos oído una y otra vez. Sin embargo, también es posible encontrar buenas tortillas en el mercado que consigan salvar de manera rápida y eficaz una comida o cena. Y es que una de las mayores ventajas de estos alimentos es su comodidad. Para hacerlas suele bastar con calentarlas en el microondas, algo mucho más fácil y limpio que hacer una tortilla al completo.

Entre las diferentes opciones que encontramos, tenemos que fijarnos en la etiqueta, donde lo ideal es ver que están hechas con aceite vegetal de girasol o de oliva. En este sentido, es recomendable ver si aparece la presencia de otros aceites que se hayan podido mezclar con los dos mencionados para la elaboración de la tortilla.

También en la etiqueta, cuando la cantidad de grasa aparece por debajo del 10%, puede ser indicativo de que la patata en vez de freírse con aceite, se ha cocido. Por su parte, en estos platos la adición de conservantes no está permitida, pero sí es posible que el fabricante de alguno de los ingredientes se los haya añadido.

Respecto a su contenido calórico, la tortilla española es un alimento equilibrado y supone una fuente de hidratos de carbono, gracias a las patatas, y de proteínas, gracias al huevo. Si se suman las calorías de ambos ingredientes y del aceite que se usa en su preparación, podemos estimar que la tortilla cuenta con una media de 320 calorías por ración de unos 200 gramos, por lo que no es una cantidad excesiva para una persona saludable.

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