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Habitaban el planeta cuando los mamuts… y 24.000 años después resucitan y hasta se reproducen

8 junio, 2021 | Jose Gabriel

Son criaturas microscópicas y multicelulares, tienen anatomías complejas y esta semana se han hecho famosas al convertirse en, probablemente, el animal más resistente del que nunca hayamos oído hablar.

Los rotíferos bdelloides pueden soportar acidez extrema, hambre, escasez de oxígeno, años de deshidratación… y ahora, además, sabemos que pueden volver a la vida después de decenas de miles de años en congelación, según un estudio publicado el lunes en la revista Current Biology.

Para realizar el citado estudio, los científicos recolectaron muestras de estos microscópicos seres vivos perforando aproximadamente unos 3 metros y medio debajo de la superficie del permafrost, en el noreste de Siberia.

Allí, los investigadores descubrieron rotíferos bdelloides vivos encerrados a una temperatura promedio que ronda los 10 grados bajo cero (14 grados Fahrenheit).

Los más resistentes del mundo

El biólogo molecular de la Universidad de Harvard, Matthew Meselson, aseguró después de conocerse este impresionante hallazgo que «son los animales más resistentes del mundo y tienen capacidad para sobrevivir a casi cualquier forma de tortura».

Y es que los bdelloides son una de las pocas criaturas diminutas, incluidos los tardígrados, que se sabe que sobreviven en condiciones increíblemente inhóspitas. Y ahora los nuevos hallazgos muestran que también pueden soportar duraciones extremas de vida suspendida.

Como dice Kristin Gribble, científica del Laboratorio de Biología Marina en Woods Hole, Massachusetts, que no participó en el estudio, “éste es otro ejemplo de la profunda capacidad que tienen los rotíferos para soportar ambientes extremos”.
Coetáneos a los mamuts

La datación por radiocarbono reveló que estos bdelloides tenían 24.000 años de antigüedad (por no decir vida, ya que la tenían suspendida) y que luego se recuperaron hasta el punto de ser capaces de reproducirse una vez descongelados.

«Hemos revivido animales que vivieron a la vez que los mamuts lanudos, lo cual resulta a todas luces impresionante», dijo Stas Malavin, coautor y científico del Instituto de Problemas Fisicoquímicos y Biológicos en Ciencias del Suelo de Rusia.

Y es que hasta el artículo que se ha publicado ayer lunes, las investigaciones previas sobre rotíferos sugerían que podían sobrevivir a las heladas profundas hasta durante una década. «Pero ahora sabemos con certeza que puede soportar decenas de miles de años de criptobiosis», dijo Malavin.

Claro que no son los únicos, y en la muestra en la que se encontraron los rotíferos también hallaron nematodos supervivientes, o lombrices intestinales, ya se sabía que esas criaturas podrían sobrevivir decenas de miles de años en conservación criogénica.

A estudio desde que existe el microscopio

Los rotíferos bdelloides están por todas partes: en hebras húmedas de musgo, en charcos de lluvia y baños de pájaros, y en cuerpos de agua dulce que abarcan las regiones árticas, las tropicales y todo lo demás.

Han sido estudiados por científicos desde la invención de los microscopios. Y en 1702, Antony van Leeuwenhoek los describió como «pequeños animálculos redondos», después de ver a las criaturas en el agua de la alcantarilla de su casa.

En estos siglos de investigación los científicos han examinado cuidadosamente estos organismos complejos que, a pesar de que alguno tiene solo unas pocas docenas de micrones de ancho, están equipados con cerebro, tripas, músculos y sistemas reproductivos.

Pero los científicos aún no entienden exactamente cómo los rotíferos bdelloides pueden proteger sus células y órganos de condiciones aparentemente catastróficas y luego conseguir reparar su ADN roto.

Más preguntas que respuestas

Los científicos también han estado desconcertados acerca de cómo esta forma de vida ha podido diversificarse a más de 450 especies durante millones de años, aparentemente solo por reproducción asexual, lo que a menudo se considera una desventaja evolutiva.

«Supongo que ahora tenemos más preguntas que respuestas», dijo Nataliia Iakovenko, coautora y zoóloga de la Universidad Checa de Ciencias de la Vida de Praga, que estudia animales microscópicos polares.

Desbloquear las estrategias biológicas súper resistentes de estos micro-animales podría ayudarnos a preservar algún día otras células, tejidos y órganos animales aquí en la Tierra y más allá, razón por la cual los científicos han enviado tanto tardígrados como rotíferos al espacio.

«Son probablemente los únicos animales que conocemos que podrían hacerlo bastante bien en el espacio exterior», dijo el Dr. Meselson.

Otros ejemplos a estudio

Los científicos han vuelto a cultivar musgo antártico y plantas de campion enteras a partir de muestras y semillas congeladas durante cientos o miles de años.

En 2016, un grupo de científicos japoneses revivió con éxito a otro animal resistente, el tardígrado, también conocido como oso de agua, después de 30 años de criptobiosis o animación suspendida provocada por congelación, desecación u otras condiciones adversas.

Toda una investigación que promete dar muchas sorpresas y ayudar a encontrar diferentes formas de supervivencia.