Veneno de tarántula, un descubrimiento para reducir el dolor de las quemaduras

Autor: Enzo Argüelles | 24 octubre, 2017
Tiempo de lectura: 4 minutos

Esto es lo que necesitas saber:

Un equipo de científicos del Reino Unido, entre los que se encuentra el experto español José Vicente Torres Pérez, ha comprobado en ratones que una inyección de una toxina (ProTxII) presente en el veneno de la tarántula Thrixopelma pruriens, redujo la activación neuronal causada por una quemadura y, por lo tanto, el dolor. Se trataría de un tratamiento con resultado similar a la morfina pero con menos efectos secundarios que los opioides.

Los resultados de esta investigación sobre la aplicación del veneno de una tarántula a la reducción del dolor de las quemaduras han sido publicados en ‘The Journal of Molecular Medicine’, que recoge el artículo realizado por investigadores del ‘Imperial College’ de Londres.

En los países desarrollados son enormes las mejoras que se han conseguido en el tratamiento de quemaduras de primer y segundo grado, aumentando considerablemente la tasa de supervivencia. Sin embargo, tanto las opciones clínicas para tratar el dolor asociado a la lesión como su recuperación son reducidas y producen efectos secundarios no deseados.

Y aunque el dolor es una de las consecuencias que más preocupan a los supervivientes de quemaduras graves, los progresos que se han conseguido en este campo son más bien limitados.

 

Según información elaborada por SINC, cuando las neuronas especializadas en la transmisión del dolor (nociceptores) reciben una estimulación dañina suficientemente intensa, los canales de sodio presentes en dichas neuronas se abren permitiendo la transmisión de la señal de sufrimiento hasta la medula espinal.

La nueva aportación de este equipo investigador se centra en un canal de sodio llamado Nav1.7. Este canal actúa como un ‘interruptor’ encargado de encender o apagar la respuesta a la estimulación dolorosa. Y por tanto dependería de él que el mensaje de dolor que viene del exterior llegue o no al cerebro.

Bloque el canal del dolor

Y la inyección de la toxina presente en el veneno de una tarántula sería capaz de bloquear el canal por el que circula la información de dolor y reduciría significativamente la información dolorosa que entra en la médula espinal. Un hecho que podría ser “muy útil para reducir el dolor en los pacientes quemados, y evitar con ello los efectos secundarios que les provocarían otras terapias utilizadas en la actualidad”.

 

En el trabajo, cuyo primer autor es el alicantino José Vicente Torres Pérez, se observa que la acción del canal Nav1.7 se ve incrementada tres horas después de la lesión, cuando dichas células muestran un aumento de su actividad debido a la quemadura.

Así que el equipo investigador considera que la toxina presente en el veneno de esta tarántula la convierte en una excelente diana terapéutica para reducir el dolor. Sin embargo, la toxina no es apta como estrategia terapéutica ya que tiene una vida media relativamente corta.

En el estudio se ha analizado in vivo la asociación que existe entre el dolor por quemaduras y el aumento de la expresión del canal Nav1.7 en las neuronas nociceptoras.

La investigación se ha desarrollado en el Chelsea and Westminster Hospital, uno de los cuatro centros principales para el cuidado especializado de quemaduras en Inglaterra y Gales. Asimismo, una parte de los experimentos se ha desarrollado en el Instituto de Fisiología de la Academia Checa de Ciencias y en la Charles University de Praga.

La Thrixopelma pruriens

Por cierto que la tarántula en cuestión, la Thrixopelma pruriens es una especie de tarántula que vive sobre todo en el sur de Perú y el norte de Chile, así como algunas otras zonas de América del Sur. Y algunos expertos dicen de ella que es ¡dócil!, aunque rara vez se utiliza como mascota en parte debido a su tendencia a lanzar pelos urticantes con una provocación mínima. Vamos, que será dócil pero debe tener mal carácter.

La Thrixopelma pruriens es una tarántula de tamaño medio. Las hembras llegan a medir 8 cm de cuerpo y unos 15 de patas, mientras que los machos son más pequeños. Son de color negro y marrón.

Es una especie cavadora que no precisa demasiado calor y en cuanto a su alimentación es bastante voraz y se alimenta de grillos, cucarachas, saltamontes…

En 2014, los investigadores de la Universidad de Yale identificaron una proteína de la toxina de la tarántula que parecía prometedora como un nuevo medicamento analgésico.

Entonces aseguraron encontrar una proteína que reduce la actividad en una bomba de iones asociada con la inflamación y el dolor neuropático, por lo que sería potencialmente adecuada como tratamiento para el dolor normal y síndromes de dolor patológico.

Hoy, con la investigación del ‘Imperial College’ de Londres, capitaneada por el español José Vicente Torres Pérez, parece que seguimos avanzando en una línea muy importante.

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