¿Qué es la hepatitis E, una enfermedad que se ha multiplicado por diez en Europa?

El virus de la Hepatitis E, la forma menos conocida de esta enfermedad, ha multiplicado por diez el número de casos registrados en Europa en los últimos diez años, pasando de sólo 500 en 2005, a 5.617 en 2015, según un estudio publicado ahora por el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC)

Durante mucho tiempo se creyó que el virus de la hepatitis E estaba presente sólo en los trópicos, pero ahora sabemos que en los últimos once años se han detectado en Europa unos 20.000 casos, y 28 personas murieron. La mayoría, nueve de cada diez, contrajo la enfermedad sin salir de Europa.

 

Este aumento en el número de casos puede ser debido a que ahora se hacen mejores controles, y las pruebas que se realizan han mejorado mucho desde el año 2010 y son ahora más sensibles. Pero eso no quiere decir que no exista realmente un aumento importante de la enfermedad, que ha provocado un gran debate en la comunidad médica europea.

Y es que hablar del número de pacientes detectados no es necesariamente hablar de cuánto afecta la enfermedad. Porque la hepatitis E resulta asintomática en muchos casos y se calcula que dos tercios de las infecciones pasan totalmente inadvertidas.

Pero las consecuencias para un pequeño porcentaje son reales y les dejan la huella de una enfermedad hepática crónica que podría acabar haciendo necesario hasta un trasplante de hígado.

En los países europeos que tienen unos altos niveles de higiene y una buena conducción de aguas residuales, la vía de contagio más frecuente es la carne de cerdo.

Definición médica de la hepatitis E

La hepatitis E es una infección viral de transmisión intestinal (lo que médicamente se denomina ‘entérica’). Se contagia fundamentalmente a través de aguas contaminadas por restos fecales infectados. Y sus características clínicas son las de una hepatitis aguda.

El virus de la hepatitis E fue descrito por primera vez en 1990 y su mecanismo de transmisión es muy similar al de la hepatitis A y alcanza el hígado.

Generalmente esta enfermedad presenta una baja mortalidad (0,2-0,3%), pero puede resultar extremadamente grave en mujeres embarazadas, en las que con frecuencia origina un fallo hepático fulminante con tasas de mortalidad entre el 20-30%.

En muchas regiones de Asia, Oriente medio, norte de África y América central es endémico debido fundamentalmente a las condiciones sanitarias y el suministro de aguas inadecuados, ya que la hepatitis E se trasmite principalmente por vía ‘fecal-oral’ a través de aguas contaminadas y muchas veces provoca brotes epidémicos. Sobre todo en las épocas de fuertes lluvias, inundaciones… cuando las aguas residuales entran en contacto con el agua potable.

En España

En España cada vez se describen más casos autóctonos no relacionados con viajes a zonas endémicas. Por tanto, se debe considerar la infección por el VHE como una enfermedad emergente en nuestro país, al igual que en casi toda Europa.

Y aunque se trate de una enfermedad que puede trasmitirse de animales a personas (su reservorio principal es el cerdo) apenas existen casos de contagio entre personas, y se calcula que no llega ni al 2% el número de familiares que se han llegado a contagiar.

El periodo medio de incubación de la hepatitis E es de unos 40 días, y se suele manifestar como un cuadro normalmente similar a la gripe, con malestar general, pérdida del apetito, dolor de las articulaciones, fiebre, náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea, etc. También se pueden observar orinas amarillas, heces de color arcilloso, erupciones cutáneas, picores… Pero ya hemos dicho que la gran mayoría de los casos no presentan síntoma alguno.

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