El agua de sandía es lo mejor para quitar la sed y refrescarse en estos días de calor (incluye receta)

Autor: Enzo Argüelles | 19 agosto, 2021
Tiempo de lectura: 4 minutos

Ahora resulta que una receta muy sencilla y rica de beber, es también algo así como ‘el agua milagrosa’. Dicen de ella que adelgaza, pone morena, hidrata la piel, es buena para luchar contra el envejecimiento, la celulitis… ¿Que hay de cierto cuando hablamos de los milagros del agua de sandía, muy recomendable para pasar bien hidratado esta ola de calor?.

No es una receta nueva, pero se ha vuelto a poner más que de moda en varios países mediterráneos, con los beneficios naturales que reporta. Que si bien no son tantos como se dice, son suficientes como para que sea una bebida muy recomendable, sobre todo para estos días de ola de calor.

Dicen, y no es mentira, que la sandía tiene vitaminas A, B1, B2, y C. Que además aporta minerales como el calcio, fósforo, hierro, magnesio, azufre y silicio. También la sitúan como una rica fuente de antioxidantes, entre los que destaca el licopeno. Y encima tiene un bajo contenido en calorías (29 por cada 100 gramos).

Así que visto todo eso, hay quien llega a afirmar que el agua de sandía que sube las defensas, adelgaza, es buena contra la celulitis, es un supresor del apetito, reduce el colesterol malo, elimina grasas, combate el estreñimiento, hidrata la piel, purifica la sangre, previene y reduce el ácido úrico, cura la resaca, controla la hipertensión, es diurética, mejora el estado del sistema nervioso, depura el organismo y es hasta anti cancerígena.

Pues bien ¿Qué hay de cierto y de falso en todas estas afirmaciones?

Para empezar, según expertos nutricionistas, es falso que combata la celulitis. Salvo que el argumento sea que si con ella sustituimos un potaje de garbanzos, tendremos menos celulitis, en cuyo caso la afirmación sería correcta (¡!).

No quita la celulitis

El agua de sandía no hace desaparecer la celulitis. Como tampoco lo hace la piña. Lo que sí es verdad es que si come más sandía y menos productos que engorden, la consecuencia lógica serán menos kilos, y menos celulitis.

Tampoco es específicamente un supresor del apetito. Es verdad que una rodaja de sandía tiene algo de fibra, que siempre ayuda a elevar la sensación de saciedad, pero el jugo no tiene los mismos efectos. Tampoco mezclado con agua. Así que si bien la fruta es buena para llenarse un poco antes de comer, su zumo no funciona igual.

Sí es recomendable el agua de sandía porque, pese a su sabor dulce, no provoca picos de azúcar en la sangre, siempre que se beba con moderación.

También es falso que elimine las grasas malas. Pero sí es verdadero que ayuda al bronceado de la piel. Como las zanahorias, la sandía contiene carotenoides, una sustancia antioxidante que promueve la producción de melanina que es la encargada de proteger la piel de los rayos UV y a la vez es la que oscurece el color de la piel.

zh2>Sí es buena para el corazón y pone morena

También es relativamente cierto que es buena para el corazón. Porque su contenido en vitamina C y carotenoides, consumido con regularidad, ayuda a luchar contra el envejecimiento de las células y las enfermedades cardiovasculares.

Y si queremos que su efecto sea aún mejor, los nutricionistas recomiendan sumar al agua de sandía algunas semillas oleaginosas (almendras, nueces, avellanas…). Porque su grasa refuerza los efectos de los carotenoides.

Es falso que sea un digestivo. Se digiere bien porque no tiene nada de grasa (y con agua todavía mejor) pero no ayuda en nada a una digestión.

Y es absolutamente cierto que el agua de sandía es una magnífica bebida refrescante para estos días en los que el calor arrecia hasta por las noches. Porque aunque no sea el ‘agua milagrosa’, nos ayudará a beber más, nos aportará más beneficios que el agua sola, y está buenísima.

Una receta para hacer hoy agua de sandía

Por cierto que preparar agua de sandía no necesita receta, pero por si alguien se atasca, he aquí una buena manera de hacerla:

Cogemos un cuarto de sandía. Le quitamos las pepitas todo lo que podamos, y la partimos en cubos. Después la depositamos en un recipiente con 2 litros de agua y la trituramos con la batidora hasta que quede líquida.

Después la endulzamos al gusto (con azúcar o con edulcorantes naturales) y la enfriamos o le echamos hielo para beberla todo lo fresquita que queramos. Hay quien además prefiere echarle un poquito de zumo de limón que le da una chispa sabrosa.

Y una magnífica forma de presentarlo es que partamos la sandía a la mitad, la vaciemos, y la utilicemos como vaso, bebiendo el agua de sandía con una pajitas.

No nos estará haciendo inmortales, pero… con este calor la vamos a disfrutar en condiciones.

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